viernes, 3 de agosto de 2012

El perdón





El perdón no es aquel  acto misericordioso con el otro de liberarlo de la culpa, como nosotros creemos. Nuestra mente nos hace buscar un culpable. El perdón aunque parezca una acción dirigida hacia el exterior,  es una liberación de las ataduras con nuestros recuerdos. Perdonando  nos liberamos  de las memorias de dolor y rompemos los cordones invisibles que nos atan a las situaciones, personas y cosas del pasado.
Cuando  le negamos el perdón a alguien por todo el daño  que nos ha causado, no somos libres, estamos sobrellevando una alta carga a cuestas….., y ese peso poco a poco nos roba la energía. Creemos que con nuestro resentimiento estamos castigando al otro pero  únicamente nos dañamos a nosotros.
No existe nada allá  afuera, el otro es una proyección de nuestra culpa por habernos creído lo que  nos dijo o hizo. No asumimos que nadie nos hace nada, nosotros permitimos, nosotros creamos con nuestras creencias, nosotros manipulamos la realidad sin percatarnos de ello. Nosotros nos creamos el sufrimiento, nadie allá afuera tiene el poder si tú no lo permites. Nadie puede ingresar en tu mundo interior.
Durante la vida creamos lazos invisibles con las personas y nos unimos con quienes encajan exactamente en el modelo mental que necesitamos para desempeñar nuestro rol acorde con nuestras creencias.
Las situaciones que se nos presentan en la vida, fueron creadas por nuestro subconsciente, donde yace la información de toda nuestra existencia, de nuestros ancestros y del inconsciente colectivo.
El acto de perdonar no resulta fácil porque de veras nos creemos victimas, y por lo tanto proyectamos nuestro malestar en el otro o en la situación. Es una ilusión creer que las cosas simplemente nos suceden, porque  no hay una correlación en el tiempo desde el momento en que pensamos algo y su manifestación.
Cuando asumimos realmente que nosotros somos los creadores, el resentimiento se desvanece como una pompa de jabón.
Resulta difícil e inverosímil creer que nosotros mismos nos creamos tantas situaciones dolorosas. Todos nuestros pensamientos tienen el poder de materializarse incluso aquellos pensamientos fugaces que pasan por nuestra mente o han pasado en algún momento sin ni siquiera percatarnos. Estamos acostumbrados  a evitar el auto observarnos, y no nos acordamos en que pusimos nuestra atención. Pasamos por la vida evadiéndonos y sin darnos cuenta nos convertimos en aquello que pensamos y hacemos que nuestras experiencias vividas nos den la razón entonces  nos ocurre todo aquello que creemos porque lo creamos. Cosechamos todo lo que sembramos.
Cuando perdonamos  la energía atascada asociada con hechos relacionados con otros es liberada, nuestros sentimientos y emociones cambian y nosotros somos los beneficiados. Nuestro entorno también se ve afectado. Todo lo que le hacemos al otro nos lo estamos haciendo a nosotros, y todo lo que nos hacemos tiene el poder de transformar nuestro entorno.
El perdón lo transforma todo, alza la vibración de tu energía  de un estado de amargura y aislamiento a un nivel de paz y unión, y te acerca a estar en sintonía con el universo y con la máxima expresión del amor.
Toma conciencia que tú eres el creador y permítete optar por vivir en paz. Puedes hacer una revisión de quién te ha lastimado y decide cortar el cordón con la situación, la persona o la cosa y asume la responsabilidad que todo ese dolor  que está dentro de ti solo tú te lo  infringes y tu lo ocasionaste. Todo se reduce a unas creencias, a unas memorias, a unos pensamientos….y  todo esto se puede cambiar.
¿Tienes  aun resentimientos con tu familia por la manera que te criaron?, cada ser humano toma la decisión de cómo reaccionar ante una misma situación, algunos son afectados, y otros no, las experiencias de tu vida tu decidiste experimentarlas… ¿Tu pareja  o tus relaciones te han ocasionado dolor?, tu decidiste creer y crear esa situación, y si aun te perturba, tu la mantienes viva en tus memorias., porque solo tu decides la experiencia que quieres vivir.
No hay nada afuera. Tú tienes la llave de esa prisión. Tú eres el carcelero.
Puedes dejar salir aquello que tú creaste. Puedes desatar el nudo y  amar otra vez tan solo necesitas tomar consciencia que  solo TE PERDONAS A TI, por haber juzgado, por haber sufrido, por haber creído todo lo que está dentro de tus memorias  y   al perdonarte  te estás cuidando , te estás amando y te estás sanando. Es a ti a quien tienes que perdonar, tan solo asume esa responsabilidad, de que todo daño causado, eres tú que te lo has ocasionado  y déjalo ir…

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