miércoles, 30 de abril de 2014

Huesos en el jardín de Henning Mankell



Huesos en el jardín, de Henning Mankell. Los seguidores de la serie protagonizada por el inspector Kurt Wallander estamos de enhorabuena, ¡tenemos nuevo título! Pero… ¿no había terminado ya la serie? ¿Estaremos ante otro forzado regreso que estropee el gran final con el que nos despedimos de Wallander? ¡Tranquilos! ¡No hay nada de eso! Déjadme que os lo explique…

Con El hombre inquieto nos despedimos de Kurt Wallander, en un magistral final, que culminaba con acierto una serie memorable que sitúa a Mankell en lo más alto del podio del género policíaco, dejando muy por debajo a todos los autores que han seguido su estela con el boom de la novela negra nórdica.
Como seguidor incondicional de la serie, el final me dejó un sabor agridulce. Por una parte, sentí satisfacción al comprobar que el autor había conseguido que nos despidiésemos del personaje de una forma muy emotiva y digna, en un valiente y acertado final al que no le puedo poner ningún pero. Pero, por otra, sentía la tristeza de no poder volver a disfrutar con nuevas historias protagonizadas por este genial detective.

Y llega este mes de octubre y descubro con sorpresa que editorial Tusquets publica un nuevo título de Wallander. Lo primero que pensé fue, ¿qué forzado giro habrá dado Mankell al final de la serie para volver a recuperar el personaje? Con todas las alarmas encendidas investigué más sobre esta novela para comprobar, con alivio, que no estamos ante una novela que continúa la serie, sino que Huesos en el jardín es una novela corta escrita por Mankell en el año 2003 como regalo especial para sus lectores en Holanda. Una historia que ahora recupera para regocijo de todos los seguidores de la serie, que podemos disfrutar con un nuevo caso de Wallander, sin adulterar el gran broche de oro con que su creador finalizó su historia.

Además de volver a encontrarnos con el protagonista, el autor añade un postfacio que podríamos calificar como la gran culminación de la serie. En quince páginas comparte con los lectores cómo surgió la idea de crear el personaje, en qué se inspiró y cómo se fue desarrollando la serie. Comparte anécdotas y reflexiones que nos ayudan a entender el contexto en el que escribió algunos de los títulos. También analiza el éxito de sus novelas y el final que le dio a la serie. Y termina dejando la puerta abierta a seguir con el personaje de Linda Wallander. Es cierto que no la deja demasiado abierta, pero por lo menos nos deja algo de esperanza.

Y después del postfacio, otro gran acierto, una breve reseña de cada libro de la serie, en orden cronológico, una guía estupenda para todo el que quiera sumergirse en esta serie de novelas policíacas imprescindible para los seguidores del género, pero también para los amantes de la buena literatura, de las que dejan huella, con personajes creíbles y tramas comprometidas.

La acción de Huesos en el jardín se sitúa en el otoño de 2022, después de Antes de que hiele y justo antes de El hombre inquieto. Una gripe devastadora ha causado estragos entre el personal de la comisaría de policía de Ystad. Al contrario de lo que ocurría normalmente, Wallander había sido uno de los pocos en no caer enfermo, por lo que había tenido que emplearse a fondo para cubrir a sus compañeros.

Agotado y con una creciente sensación de desazón en su interior, se prepara para pasar un domingo tranquilo cuando recibe una llamado de su compañero Martinsson, quien cree haber encontrado una casa ideal para él. Wallander llevaba tiempo pensando en dejar el apartamento y marcharse a vivir al campo, pero no encontraba la casa adecuada. Mientras pasea por los alrededores de la casa, decidiendo qué hacer, su peculiar instinto lo llevará a descubrir los huesos de una mano, semiocultos entre la hierba del jardín.

Comenzará así una investigación en la que Wallander y su equipo tendrán que resolver un asesinato ocurrido cincuenta años antes. Un caso en el que no faltarán los giros inesperados y donde Wallander contará también con la ayuda de su hija Linda, incorporada a la comisaría un año antes, y Stefan Lindman (el protagonista de El retorno del profesor de baile).

Y poco más puedo contar, solo queda disfrutar con este regalo inesperado que no solo no estropea el final que Mankell le dio a su personaje, sino que lo enriquece con un nuevo caso y con una visión general de toda la serie, de principio a fin, por parte de su autor, que podríamos considerar como el broche definitivo para los seguidores y la llave que abra la puerta a su lectura a los que se acerquen por primera vez.


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