domingo, 14 de octubre de 2012

Las cuatro estaciones - 3ª parte - Salto de Millares - El paraíso.







LAS CUATRO ESTACIONES

3ª parte





EL PARAÍSO

El Salto de Millares

"La pequeña cascada que presidía el poblado"



"La vista desde la ventana de mi casa"


"El Salto de Millares, visto desde los túneles"


"Como era el salto de Millares, el poblado"



 "Las centrales eléctricas del Jucar"



Tuve una infancia más que feliz. Los recuerdos más bellos, mis primeras sensaciones y mi niñez están unidos inseparablemente al Salto de Millares, el poblado donde estaba situada la central eléctrica en la que trabajaba mi padre junto al resto de hombres que allí habitaban, y donde vivíamos aproximadamente unas ochenta personas, incluidos los niños, éramos como una gran familia viviendo en un auténtico paraíso, nuestra escuela, nuestra huerta, nuestro campo de fútbol, nuestra piscina, todo tipo de árboles frutales, el río, todo solo para nosotros. Emplazado en la hendidura abierta por el río Júcar, entre la muela de Cortes, al oeste, y la sierra de Caballón, al noreste. El río Júcar, es su principal accidente geográfico, a 60 Km. de Valencia, en aquellos momentos, se necesitaban casi seis horas en coche para recorrer aquella distancia. La garganta del Júcar, encajada entre muelas y sierras medias mediterráneas, es un paisaje sublime. En las abruptas laderas del cañón afloran masivas secuencias rocosas y se desarrolla una amplia diversidad de nichos ambientales.

El salto de Millares, proyectado en 1926 e iniciado en 1928, también constaba de presa, canal de 17 km, depósito de carga y una central de cinco plantas (que llegó a albergar cuatro turbinas). En 1932 entraron en funcionamiento los dos primeros generadores, el tercero en 1935 y el último en 1945. De la subestación de Millares partían cuatro líneas de distribución (Torrent, Alzira, Alcoi y Madrid). También aquí se construyó un poblado. En 1998, la central de Millares dejó de funcionar definitivamente por la puesta en explotación del embalse de Tous. En 2002 se completó la demolición de la central y de los pabellones anexos de viviendas.







Se accede desde el pueblo de Millares, se toma la carretera dirección Bicorp y aproximadamente a unos cinco kilómetros, sale un cruce a la izquierda que  indica a la central eléctrica, a unos seis kilómetros por una carretera entonces sin asfaltar, con continuas curvas y unos impresionantes barrancos donde el río Júcar  queda encajado entre afiladas gargantas e impresionantes cañones, entre panorámicas se abren de manera espectacular sobre el discurrir profundo entre estrechuras y riscos, alcanzábamos un collado y dos túneles de piedra, al cruzarlos, es como una ventana abierta a otro mundo, un cuadro pintado con delicadeza y pinceladas de amor, no era el Gran Cañón del Colorado, pero lo parecía.



"Los dos túneles de entrada y salida al Salto de Millares"

El río Júcar ha tallado a su paso, un espectacular cañón configurando un singular paisaje de gran belleza, a la izquierda una cascada como una cola de caballo o "chorrero", las pocas casas del poblado, la escuela, la pequeña iglesia…y el Júcar zigzagueando camino a la presa de Tous y el mar. En las zonas de umbría de los barrancos que bajaban al encuentro del Júcar, se descubrían, ejemplares de sabinas, encinas y pinos.


Una vez pasado los túneles, la carretera baja serpenteando entre árboles y rocas, el lugar es duro y agreste, pero de gran energía. En primer lugar te encuentras con la parte alta de la central, le llamábamos “el cuadro”, un gran depósito descubierto de agua, lugar que teníamos totalmente prohibido acercarnos los niños, y cuatro inmensas tuberías que bajan hasta las máquinas de la central, que se encuentra junto al cauce del Júcar, en un barranco, con una caída escalofriante.


"El cuadro visto desde los túneles"


"El cuadro"


Siguiendo la carretera siempre en bajada, te encontrabas con los corrales donde se criaban, gallinas,conejos, cerdos... la casa del Jefe de la central, la residencia para empleados solteros....


"Los corrales"


"La residencia para empleados solteros"


 "La curva, la casa del médico y el salon"


"La Capilla de Nuestra Señora la Virgen del Carmen"


Mas abajo el salón o cantina (especie de Bar para empleados, regentada por Don Pedro), la casa del médico, al final, se encontraban las viviendas para empleados, casas de dos plantas, con una galería que unía tres o cuatro casas y el único punto asfaltado y que los niños llamábamos “el cemento”, centro de reunión del poblado y donde nosotros realizábamos bastantes juegos, antes de llegar a las primeras casas, a la izquierda salía un camino que llevaba a la pequeña iglesia de Nuestra Señora del Carmen y una pequeña explanada donde estaba situado el colegio y la casa de la maestra.


El poblado, lo conformaban seis grandes pabellones de  color blancos con los tejados rojizos,  todos constaban de dos plantas con tres viviendas cada una, excepto el pabellón donde vivían los Cucala, que tenía tres alturas.

Nosotros vivíamos en la primera planta de uno de los pabellones frente a una de los pocas calles asfaltadas del poblado y que los niños llamábamos el cemento. En la puerta de la entrada que daba directamente a la calle, había una de esas cortinas tan comunes en aquellos años, usadas en todos los hogares. Era de un gris verdoso con dos franjas de color crudo a unos centímetros del suelo, que mediante unas cortas cintas blancas cosidas al extremo superior la misma, quedaban sujetas a unas anillas de metal, insertadas en una menuda barra de hierro. Oscurecía la estancia proporcionando cierto grado de frescura en el interior, y a nosotros nos hacía las veces de proyector, ya que nos permitía ver siluetas en el techo, que actuaba como pantalla.



"Mi casa, la planta primera"


En la parte de atrás de nuestro pabellón, y un poco más allá de nuestros ojos estaban los corrales o gallineros; a cada casa le pertenecía uno. Algunas familias todavía lo utilizaban y criaban aves.  Mi gallinero se utilizaba para ese menester, en él había un pequeño cuartillo donde  se recogían los conejos, las gallinas y los pollos para su descanso; también había un terreno al aire libre donde aquellas aves podían disfrutar del sol, todo enmarcado con una alambrada  que evitaba la fuga de las pequeñas aves. Aquel lugar lo utilizábamos mis amigos y yo para nuestras correrías, allí pasábamos ratos muy agradables y divertidos. Mi hermano también lo utilizaba para sus hazañas.




"El cemento, al fondo arriba, el campamento"



Aquellos días me traen a la memoria tantas cosas agradables de mi infancia, donde mi mundo era aquel poblado maravilloso y sus buenas gentes, allí nos sentíamos niños felices, corríamos en la libertad de nuestra inocencia, no sabíamos de opresión, solo entendíamos de juegos, y poco más; realmente era feliz, tenía todo lo que deseaba, y mi mundo eran aquellos pabellones de color vainilla.

Vivir allí, era como vivir dentro de una burbuja, nuestro mundo empezaba en los túneles y terminaba en la central eléctrica. Era como vivir en una bola de nieve de cristal, una especie de ecosistema habitado por seres vivos, los personajes éramos nosotros.

Teníamos nuestro campo de fútbol que abarcaba una enorme área, cerca del río, rodeado de bellos cañares, huertas y variados árboles frutales, con lo que teníamos garantizada la merienda si no nos apetecía ir a nuestra casa, nuestras madres estaban tranquilas, sabían que no íbamos a pasar hambre.




Y salíamos a jugar a la calle y no volvíamos a la casa hasta que nos sentíamos con hambre o nuestras madres nos llamaban desde el balcón de la casa. Montábamos en bicicleta o patinábamos sin casco, rodilleras ni ropas especiales. Pasábamos una mañana entera nadando en la piscina que quedaba en la parte alta del poblado, sin que estuviera nadie cuidándonos, y aprendimos a nadar a fuerza de intentarlo, porque nunca nadie nos dio clases de ello. Como no teníamos muchos recursos, construíamos carros de madera utilizando como ruedas los patines viejos y hacíamos carreras en las cuestas.

No nos importaba tener ropa de marca, ni el último modelo de zapatos. No existían los peligros ni los caprichos de hoy.

Una de las maravillas que aprecio hoy más, cuando ya he superado la venerable edad de los sesenta años, es la forma en que transcurrió mi infancia. Las cosas que viví y la forma en que me educaron.



Una vez, pasabas el cemento y siempre en bajada, te encontrabas con el cerezo del tío Claudio, ¡cuantas cerezas hemos comido, y cuantas trastadas cometimos!, de frente el economato del que partía dos caminos, uno a la derecha que llevaba a la residencia y otro a la izquierda que subía hasta el campamento, ambos caminos, rodeados de huertas que estaban asignadas a cada familia para cultivar. En la parte de la izquierda estaba la huerta asignada a mi padre, no la trabajábamos porque mi padre no sabía, si que recogíamos bastante fruta que salía sola, nísperos, manzanas, uva de moscatel...

Entre ambos lados, bajaba lo que llamábamos el vertedero, era un canal de agua que una vez a la semana se lanzaba un gran torrente de agua desde el deposito, servía para limpiar la basura que allí todos tirábamos frente al economato y posiblemente también servía para regular el nivel de agua del depósito. Una vez a la semana, sonaba un sirena y todos, niños y mayores quedábamos avisados que nadie podía estar dentro del vertedero.

Continuabas bajando y ya al nivel del río, cruzabas un túnel y a la salida te encontrabas con la central eléctrica y sus instalaciones. Me encantaba acompañar a mi padre algunas veces a su trabajo, era impresionante ver y oír aquellas máquinas. Mirabas a lo alto y veías las cuatro grandes turbinas que bajaban desde el depósito.
Por tanto, nos movíamos en un terreno irregular, rudo, serpenteante, con pequeños repechos, y un paisaje virgen en su mayor parte, para disfrutar.




"Es un terreno serpenteante y agreste"


"El depósito y el cuadro"


"El depósito y la central eléctrica"


Con el paso de los años, lo veo claro, lo que para los niños era el paraíso, para los mayores, la cárcel, no era época de tener coche, un camión y un Jeep para el servicio de la central y un autobús, "La Realense" con Julio su conductor, que hacía un par de viajes a la semana y del que difícilmente alguna vez traía pasajeros, su mercancía era el pan para varios días, la correspondencia y algún pedido que se hacía para Valencia, era la única comunicación más allá del túnel de piedra, era como la puerta de entrada y salida con el otro mundo. 






"La central eléctrica"


Recuerdo cuando llegaba al primer túnel y hacía sonar la bocina, todos los niños mirábamos hacía los túneles y lo veíamos aparecer majestuoso y corríamos en su busca hasta el salón de Don Pedro, allí lo esperábamos y corríamos tras el hasta el cemento lugar donde tenía establecida su parada final. 

¡Que alegría cuando recibíamos los paquetes de mis abuelos de San Sebastián!. Mi abuelos me enviaban periódicos, con información de la Real Sociedad, lógicamente cuando llegaban estaban ya bastante pasados de fecha, pero me daba igual, me gustaba ver las alineaciones del equipo: Araquistain, Gordejuela, Ansola, Echarri, Irulegui, Elizondo, Rivera, Galardi, Paz...







Para los mayores, era duro, algunos de ellos llevaban años sin salir más allá del pueblo de Millares.




"La calle principal"



"El cuadro, visto desde el poblado"


"Los túneles, vistos desde el poblado"


"El río Júcar"


Con las riada de 1982, se decidió cerrar el salto de Millares, con la inauguración de la nueva presa de Tous, parte de nuestro poblado quedó enterrado bajo las aguas y derribada nuestra escuela, nuestra iglesia, nuestras casas….pero no mis recuerdos, mis olores, mis sensaciones.

En 2002 se completó la demolición de la central y de los pabellones anexos de viviendas.
Los que hemos tenido la suerte de crecer con la naturaleza de nuestro lado, ésta llega a formar parte indisociable de nosotros y nos condiciona y nos marca de tal manera, que cuando no la tenemos cerca, la echamos mucho de menos.
La mayoría de las personas lamentablemente ya no están, incluso la mayoría de los lugares desaparecieron bajo las aguas, por lo que no puedo visitar ni pasear para intentar visualizar y recordar. No puedo dejar de sentir: una nostalgia infinita y un sentimiento de calor y afecto, compartido con todos los que recuerdan aquella etapa maravillosa de la vida que me tocó vivir.....sin apenas darme cuenta, que aquello era un verdadero paraíso.


"El depósito de carga"



"El poblado, visto desde el campamento"



"Otra vista del poblado"


"Preciosa vista del poblado"


Vídeos:

"Salto de Millares - El paraíso"




"La central eléctrica y el paisaje"



Final de la 3ª parte

viernes, 12 de octubre de 2012

Las cuatro estaciones - 2ª parte - Recordando, añorando... - Mi familia.



LAS CUATRO ESTACIONES


2ª parte





II



Nostalgia de la niñez


“Por los caminos de la noche,
llega siempre  la nostalgia,
impregnando su aroma de tristeza,
volando sobre una nube triste y  negra”

 “Dicen que recordar es vivir…”


Hoy es un día como cualquier otro, la única diferencia es que necesito coger la pluma y escribir, sí, mi pluma estilográfica de toda la vida, con la que voy escribiendo mis notas e ideas en un borrador y que luego voy pasando y ordenando en mi equipo informático, voy tomando notas y hoy con mayor motivo porque he tenido un sueño. Soñaba que era pequeño, y que me sentía muy feliz, porque el lugar donde me encontraba, era mi hogar, mi casa, y en ella estaban mis padres,- muy jóvenes- y mis hermanos.

Era un día de verano, en el comedor veía a mi padre, sentado en una silla, a mí, me tenía entre sus brazos, contándome una historia. El ambiente que se respiraba era muy agradable. En la cocina estaba mi madre preparando la merienda, la malta para los mayores y la leche con galletas para mí. En el momento que mi abuela aparecía en el sueño, me desperté. Este sueño, me ha hecho pensar, me ha movido por dentro de mi ser, emociones, sentimientos; siento mucha nostalgia de aquella época, donde estábamos todos, ahora ya no es lo mismo, del sueño faltan mi abuela y mis padres, nosotros  hemos crecidos y cada uno  tenemos nuestra propia familia, y nuestras preocupaciones.


III

Recordando, añorando...


“La magia siempre debe existir en los corazones,
guardarla como un preciado tesoro”


Me siento en la terraza, frente al mar, la vista es preciosa, las olas rompen con fuerza, el ruido es muy fuerte, pero me relaja, la temperatura es todavía bastante baja, el sol ayuda a que el momento sea muy agradable, disfruto viendo ese mar azul que parece que besa al cielo. El mar vive por siempre, provoca vida y lava rencores.

La terraza de mi casa es una atalaya hermosa en un marco envidiable desde la cual lanzo mis pensamientos, mis recuerdos, mi nostalgia al aire como si fueran proclamas de libertad. Y la verdad es que me apetece recordar y plasmar en una hoja de papel mis sentimientos. Yo ya sé que no soy un gran virtuoso, pero aun así al escribir mis pensamientos se me enciende hasta la vena más poética y disfruto. Incluso pienso en lo afortunado que soy.

Cierro los ojos y los acordes de Mahler me llevan a esa escuela donde los niños, en mangas de camisa, jugábamos al fútbol en el patio, a ese camino que los niños habíamos hecho para atajar y subir al campamento, al camino de la escuela…

Tras estar estos dos últimos años trabajando en el relato de mi infancia en el Salto de Millares, las dos primeras partes de “Las cuatro estaciones”, no puedo dejar de pensar en la niñez, siempre tengo la sensación de haber dejado muchas cosas en el tintero, parece la historia interminable, creía que me había quedado exhausto, vacío, pero no, necesito contar y seguir profundizando sobre la infancia, sobre mi niñez.

Seguramente muchas cosas no son exactas, pero así es como yo las recuerdo, y eso es lo que importa. Podemos inventar la historia a nuestro gusto, porque la memoria permite recordar; pero principalmente olvidar. Ocultamos algunos detalles para ponernos a resguardo de lo que podría doler.

Hay tantos recuerdos agradables de aquellos días, supongo que las preocupaciones las tendrían nuestros padres, para sacarnos adelante en aquellos días difíciles; nosotros éramos tan pequeños que no teníamos conciencia de los avatares del día a día. El paso del tiempo, abre los ojos y nos hace recordar y sobre todo reconocer, los grandes sacrificios que hacían nuestros padres para sacar a delante a su familia; eran tiempos malos, donde la economía familiar no era muy boyante. Pero, tanto mis hermanos como yo siempre disfrutamos de nuestra niñez.

Lo que nunca olvidamos es a la gente que estuvo con nosotros. Esas personas con nombre propio, que se agigantan con el tiempo y en el relato. Las mismas que, después de tanto tiempo, ya no nos siguen mirando, saludando, cuidando ni sorprendiendo, pero si enamorando. Las que ya no sostienen con fuerza el algodón, cuando volvemos a sangrar.

A pesar del  el tiempo pasado, y añorando algunas ausencias irreemplazables   de mis seres queridos, recuerdo con mucha intensidad como era mi familia, como fue mi infancia. ¡Mi familia, que palabra tan bonita!

Todo se supera, pero lo básico es que se sepa que es inevitable. Es casi mejor aceptarlo, sufrir si es necesario y con mesura, sobre todo las ausencias, guardar un sincero y amoroso recuerdo de los tiempos buenos y seguir construyendo su propio presente.

Enseguida vienen nuevas ilusiones y aquí sí, necesitaremos fuerza nueva, energía renovada, para enfrentarnos a los nuevos tiempos. Cada día que pasa construimos un poco de nuestra vida. Es un gran edificio que vamos dando forma constantemente.

Cuantas cosas, se comprenden cuando uno es ya adulto. Ahora comprendo muchas cosas. Comprendo, porque nos guardaban tanto, porque eran tan estrictos, en la educación, en el cumplimiento de los horarios de recogidas, en general de las normas establecidas. En cuanto a los valores de respeto, responsabilidad, y otros tantos, me siento muy agradecido de haber vivido en una sociedad, compartir con unos amigos y vecinos una forma de vida que nos ha permitido afrontar el mundo, los problemas de debes afrontar en la vida, y disponer de unos valores que han sido la base de nuestra vida.

En la educación de conductas y de urbanidad hubo siempre un claro objetivo que tenía presente el respeto a cualquier persona de edad, por el mero hecho de serlo y con mayor razón si eran para el niño los padres de sus padres a quienes debía respetar y demostrar un cariño como a sus propios padres.

En los libros de lecturas abundaban los dibujos de abuelos y nietos en la mejor armonía y eso se reflejaba en las poesías, los cuentos y todo tipo de género literario apropiado para las edades de la infancia.

Ahora, cada día que pasa, me acuerdo mucho de cuando era pequeño, y la infancia tan feliz que mis padres me regalaron. Fue una época de mi vida tan importante. Recuerdo tantas cosas de aquellos días, son un tesoro, que los tengo guardados en el cofre de los recuerdos más entrañables de mi infancia.

Ahora que ya no puedo sentarme en las rodillas de nadie, ahora que ya no necesito que me expliquen otra vez de dónde vienen los niños, ahora que no me despierto con la misma ilusión el día de reyes, ahora que ya no me asusta mirar debajo de la cama cuando el sol se pone. Ahora la nostalgia me ha invadido, ahora mi alma se ha teñido de melancolía por un tiempo que se fue para siempre.

La madurez sin remedio, viene a galope y se introduce en el cuerpo de golpe, sin preguntar;  sin compasión ha desterrado la inocencia de la niñez, después llega la inseguridad y ahora toca la sensatez, y me pregunto-¿por qué dejaremos de ser niños? Ahora cuando observo a mis nietos, siempre pienso: ¿qué les deparará la vida?, que sufrimientos embargarán sus almas, ahora tan inocentes. Es un sentimiento de tristeza y miedo, porque ahora sí sé,  que es la realidad de la vida: ambiciones, envidias, malas artes… Una sociedad donde prevalece el tener, donde se ha olvidado valores tan importante como el respeto.



IV

Mi familia





Nací en primavera, en primavera las plantas y árboles florecen, pintando con una paleta multicolor los paisajes primaverales, y el sol, con sus alegres y juveniles rayos, nos saluda arrullándonos desde su posición de altura, en primavera cuando los poetas más hablan del amor. Nací en primavera, en Abril, el mes que por primera vez abrí los ojos a la vida, mis primeros recuerdos, entre neblinas distorsionadas, entre nubes azules y olores a romero.

"Mis padres"

Éramos seis hermanos: cuatro niñas y dos niños. Mi padre, valenciano, conoció a mi madre, en San Sebastián, mientras realizaba el servicio militar. Al ser de la “quinta del biberón”, fue a la guerra con dieciséis años, al vivir en Valencia luchó con la República, y por tanto le castigaron a realizar la “mili”, en la capital vasca. Se casaron y fueron a vivir a Alcira, donde mi abuelo era el jefe de la central eléctrica donde estuvo trabajando con el, hasta su traslado al Salto de Millares.


  
"Una Falla realizada por mi padre, el solo, era un artista"


Mi padre, era un hombre alto, rubio con ojos azules, bastante bien parecido, extraordinariamente inteligente, autodidacta, pintaba al óleo muy bien, dibujada, hacía cualquier arreglo de fontanería, carpintería, su trabajo como electricista, montaba equipos de música, radio….su cabeza siempre estaba tramando algo. Tenía un genio, más bien, un pronto terrible, luego se le pasaba, pero en ese momento más te valía no andar cerca. Gran fumador, sin exagerar, se podía fumar de dos a tres cajetillas diarias de Ideales o Celtas cortos. Muy alegre, simpático y muy chistoso, pero se le notaba en exceso que había sido el mimado de su madre, por lo caprichoso que era. Mi padre desarrolló su amor por la pintura, el arte en general, como yo he desarrollado mi sensibilidad por la lectura, escritura o el cine. Ninguno de los hermanos heredamos de mi padre, la habilidad para la pintura, no siempre se hereda lo que quisiéramos. Cada uno desarrolla su particular genialidad... no hay por qué ser iguales, de todas formas la sensibilidad sí se hereda.

Mi madre, era una mujer muy guapa, alta y bastante fuerte, constitución norteña, en mis recuerdos, ya la veo rellenita. De familia bastante acomodada, era muy dulce, no tenía mal genio, pero cuando se enfadaba, sabía ponerse “borde” y se le notaba mucho. Recuerdo muy bien, un partido de futbol que se celebró entre los empleados de la central eléctrica y los hombres del pueblo de Millares, mi padre hizo un banderín para regalar, lo pintó al óleo y quedó precioso, todos estábamos convencidos que la entrega la realizaría mi hermana Mari Carmen, entonces debía tener cinco o seis años, rubia con ojos azules, era una auténtica muñeca, no sé porque se lo dieron a entregar a otra niña, mi madre saltó al campo cogió el banderín y lo destrozó delante de todo el mundo y se quedó más ancha que larga, ante la sorpresa de todos. Muy religiosa, cantaba muy bien, para aquellos tiempos bastante culta, le gustaba mucho leer. Las labores de la casa y la cocina, se le hacían cuesta arriba, se notaba que en su casa habían tenido criada, este posiblemente fuera el motivo de la muy mala relación con mi abuela paterna.

Que bella era mi madre, para mí era la mujer más guapa que había visto, yo la comparaba con las artistas de la gran pantalla, esas películas que veía aptas para los niños, y ahí es donde veía a las actrices y me quedaba embobado al verlas tan guapas, y con esos trajes tan bonitos. A hurtadillas miraba a mi madre cuando se peinaba su media melena y se pintaba los ojos y los labios y quedaba perfecta, ¡qué guapa!, cualquier cosa que se ponía lo lucía, y a mí se me representaba como la madre más guapa del mundo.

Recuerdo intensamente, la belleza de mi madre. La delicadeza que tenía con las flores, como las cuidaba y mimaba, incluso les hablaba. Ella con tan poca cosa, ¡era feliz!, eso lo puedo asegurar, porque una mujer cuando no es feliz, no canta, -como cantaba ella-, esas canciones vascas o religiosas en misa: cantaba como “los Ángeles”, así lo recuerdo yo.


"Mi madre"

Hoy quiero retornar a la niñez, que mi madre me riña por no comer casi nada, por correr y sudar, por mancharme, por mil pequeñas cosas, y que cuando llegue la noche, me cante aquellas canciones que nunca sonarán igual y, así, dormirme sin miedo a la oscuridad.

La guerra que le di con las comidas, porque, cuando era pequeño no había manera de hacerme comer. La Quina Santa Catalina o el jarabe de hígado de bacalao siempre estaban encima de la mesa, era la forma que entonces se utilizaba para abrir el apetito.

Mis hermanos, siempre han dicho que yo estaba muy enmadrado, que era su niño mimado, y es verdad, la adoraba.  Y me duele pensar que nunca le agradecí por todo el cariño que me dio, por los cuidados cuando estaba enfermo, por ayudarme a rectificar errores, por dejar sus sueños y hacer de nosotros su sueño. Por cada beso, caricia,… porqué sus brazos siempre estaban abiertos cuando necesitaba un abrazo, porqué su corazón siempre sabía comprender, por ser mi ángel de la guarda y por hacer de mí una persona mejor.

Gracias, por cada llaga en tu corazón.

Mi hermana mayor Mª Jesús, Mª Carmen y yo, nacimos en San Sebastián, mi hermano Vicente (dos años mayor que yo) y Ana Mari (la segunda de todos), en Alcira, la pequeña Tere, la única que nació en casa y en el Salto de Millares.

Ana Mari, desde muy pequeñita se quedó a vivir con los abuelos maternos en San Sebastián y solo la pude ver una decena de veces en todos estos años, Mª Jesús, la mayor vivió con nosotros hasta los catorce años y fue a Valencia a estudiar, estuvo con los abuelos paternos y a partir de entonces apenas nos vimos. Lo que hoy me parece una situación terrible, en aquellos tiempos y con mis años, no le das mayor importancia y te acostumbras, sabes que tienes dos hermanas lejos, pero no eres consciente de la situación.

Después de tantos años, puedo entender que era época de escasez y que mis padres las dejaran con los abuelos, pero que más tarde no intentaran unir de nuevo a todos los hermanos, no lo puedo comprender. Cuando hace poco, falleció María Jesús, nos dimos cuenta de un hecho terrible, ella y Ana María, no llegaron a conocerse. Las dos tuvieron  más cosas que nosotros, pero les falto el amor, el calor, la compañía, y por qué no, las broncas y riñas de los padres, las peleas y abrazos de los hermanos.


                                             "Mi hermana Tere, con la radio construida por mi padre"



El entorno familiar donde hemos crecido determina en gran medida nuestro carácter, es muy importante para el desarrollo emocional del niño crecer en un ambiente protector y de cariño para que éste se sienta seguro y confiado y pueda desarrollar su crecimiento y aprendizaje, sin traumas.



Final de la 2ª parte


jueves, 11 de octubre de 2012

Madre Teresa de Calcuta - Frases I




Madre Teresa de Calcuta

1910-1997. Monja y misionera católica de origen albanés naturalizada india.

Frases I:

“Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.”

“Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él.”

“A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.”


"Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" de Haruki Murakami

 




"Las lágrimas goteaban produciendo ruido, una tras otra, en el charco blanco del claro de luna y eran absorbidas por él. Las lágrimas, mientras caían, se bañaban en la luz de la luna y brillaban hermosas como un cristal. Y he visto que mi sombra también derramaba lágrimas. Incluso se veía, nítida, la sombra de las lágrimas. Señor pájaro-que-da-cuerda, ¿has visto alguna vez la sombra de una lágrima?. La sombra de las lágrimas no es una sombra cualquiera. Es muy distinta. Viene de un mundo lejano especialmente para nuestros corazones. O tal vez no. Quizá las lágrimas que derrama la sombra son las auténticas y las que derramo yo son sólo la sombra. Lo he pensado entonces. Oye, señor pájaro-que-da-cuerda, seguramente no lo entenderás. Pero cuando una chica de diecisiete años, desnuda, derrama lágrimas a medianoche bañada por el claro de luna, puede ocurrir cualquier cosa. Es así."
Murakami es un autor que unas veces nos trae historias y otras ideas, este libro, que me parece de los más complejos, pertenece a los segundos. Sus personajes no realizan grandes hazañas, no son gente diferente ni tienen una vida apasionante, son sus circunstancias las que se vuelven extraordinarias, y de lo que se trata es de verlos sobrevivir y moverse en ellas. Asistimos de mano del autor una vez más a un mundo dentro de otro, constante habitual en él, siempre interpretable, y esperemos que pueda continuar diciendo que siempre sorprendente y con libros repletos de personajes irresistibles.
Además tengo que conceder a este libro lo mucho que me hizo pensar. Me tiré varios días dando vueltas al motivo por el que ponen semejante nombre a un gato, y muchos más pensando en el pozo al que baja Tooru y la imagen del pájaro.... esa se dibujó perfectamente en mi cabeza. Atisbas la sociedad de la que te habla, la extrañamente familiar sociedad en la que se ve inmerso el protagonista, eso es inevitable verlo y compararlo.
"Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" fue el primer libro que leí de Murakami. Tooru Okada está en el paro. Ha dejado su trabajo en un bufete de abogados y no parece tener prisa por buscar un nuevo trabajo. Un día recibe la llamada de una mujer misteriosa que parece proponerle sexo telefónico. Y a partir de ese momento su vida cambiará. Desaparecerá su gato y, más tarde, su mujer Kumiko y entran en escena personajes extraños que conducen a nuestro protagonista a un mundo mental, una dimensión que está reflejada en un lunar que le aparece en la cara, su mundo se ve invadido por sucesos extraños que hacen la realidad ondule. Aparecerán extraños personajes en su vida, algunos con poderes mágicos, a veces en sueños particularmente realistas, me han encantando las pinceladas surrealistas, las historias del teniente Mamiya, las reflexiones de May Kasahara (maravillosa May), Creta Kano y Malta Kano. Estas últimas con personalidades extrañas e incluso paranormales, teniendo la posibilidad de llegar a su mente e interpretar cosas a futuro. Todo parece estar relacionado con el pájaro que da cuerda al mundo, un pájaro que emite un sonido como de dar cuerda, y que sólo unos pocos parecen oír. "No es que Murakami introduzca elementos fantásticos. Lo que ocurre es que el mundo de sus novelas no es el mundo en el que hoy creemos vivir en occidente (el mundo plano de la racionalidad científica en el que sólo hay materia)". Murakami es ese escritor que hace que confluyan distintas historias, mundos fantásticos, oníricos, donde todo acaba confluyendo y lo fantástico parece real.
En alguna parte del libro dice: "Cada uno de nosotros sigue perdiendo algo muy preciado –dice cuando el teléfono deja de sonar- Oportunidades importantes, posibilidades, sentimientos que no podrán recuperarse jamás. Esto es parte de lo que significa estar vivo. Pero dentro de nuestra cabeza, porque creo que ahí es donde debe estar, hay un pequeño cuarto donde vamos dejando todo esto en forma de recuerdos."
Como leí en algún sitio "Es demasiado Murakami como para que te guste Murakami si antes no has leído a Murakami".

Frases del libro:

"Últimamente no se me quita de la cabeza. Debe ser porque no hago nada en todo el día. Si no tienes nada que hacer, los pensamientos te llevan cada vez más lejos. Te llevan tan lejos, que llega un punto en que ya no puedes seguirlos."
"«A veces diez minutos no son diez minutos.» Se pueden alargar y acortar. Eso lo sé yo muy bien."
"Cuando deseamos conocer a alguien e invertimos mucho tiempo y serios esfuerzos en este propósito, ¿hasta qué punto podremos, en consecuencia, aproximarnos a la esencia del otro? ¿Sabemos en verdad algo importante de la persona que estamos convencidos de conocer?"
"Es imposible explicar, una a una, las razones de por que se detestan las cosas. Es una simple cuestión de gustos."
"A veces, la curiosidad puede despertar el coraje o avivarlo. Pero, en la mayoría de los casos, la curiosidad enseguida se desvanece. La valentía tiene que recorrer un camino mucho más largo. La curiosidad es igual que un amigo simpático en quien no puedes confiar. Te instiga y, cuando le parece, se va. Y entonces tú solo tienes que tirar adelante haciendo acopio de coraje."
"Pensé que, en definitiva, sólo representábamos el papel asignado en un escenario llamado oficina. Una vez fuera del escenario, cuando se disipaban los roles provisionales que habíamos interpretado en aquel lugar, no éramos más que pedazos de carne insegura y torpe. Simples trozos de carne tibia con esqueleto, aparato digestivo, corazón, cerebro, aparato reproductor."
"La capacidad de creer plenamente en otro es uno de los valores más bellos del ser humano."

La soledad

FRASES PARA MEDITAR



“La soledad no me la da tu ausencia; me la da tu olvido”











martes, 9 de octubre de 2012

"El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas" de Haruki Murakami


 



El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas (Sekai no owari to hâdoboirudo wandārando) es una novela de 1985, inmediatamente posterior a La caza del carnero salvaje (a cuyo protagonista se cita en la novela). No existían entonces Norwegian Word -Tokio blues (1987), ni Al sur de la frontera, al oeste del sol (1992), ni Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (1994/5)
Yo arriesgaría la hipótesis que La caza del carnero salvaje, El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas y Crónica del pájaro que da cuerda al mundo forman una trilogía sobre la desesperanza y la inevitabilidad, sobre la invasión de un mundo misterioso y amenazador que distorsiona la realidad.
Yo divido la obra de Murakami en dos, aquella en la que predomina el elemento, digamos, sentimental, "Norwegian Word -Tokio blues", "Al sur de la frontera, al oeste del sol", "Sputnik, mi amor…" y aquellas en las que predomina el elemento fantástico, "La caza del carnero salvaje", ·El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas", "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo", "Kafka en la orilla" y en cierta medida "After Dark". En realidad todas ellas tienen elementos de ambas divisiones, lo cual queda patente en la más reciente de las novelas traducidas, "After dark", y ,"1Q84"por lo que si hubiese que definir un rasgo común en toda la narrativa de Murakami, dejando de lado la temática, posiblemente sería la extrañeza ante lo cotidiano.
Se trata de dos relatos intercalados, el que sucede en "El fin del mundo", un lugar desolado y aislado y el que sucede en "Un despiadado país de las maravillas", un Tokio parecido al actual y controlado por conglomerados técnico-empresariales enfrentados en una lucha por el control de la información, todo ello sobre un mundo subterráneo en el que habitan criaturas malignas que jamás han visto la luz del sol.

Lo que hace de Murakami un escritor destacable, es la sensación de desamparo, tristeza e inevitabilidad que dejan todas sus historias. Se puede hablar de un personaje típico de Murakami, un hombre solo, desapegado de lo material, que acepta todas las cosas con una lógica indiferente, que se enfrenta a la muerte, a la inexorable fugacidad del tiempo, dedicando su atención a las cosas mínimas. Condenado a dejar de existir en menos de veinticuatro horas, el protagonista de El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, se extasía ante la indefensión de unos tornillos y compra un cortaúñas. Esa propensión hacia el detalle mínimo, hacia las cosas cotidianas irrelevantes hacen de los héroes de Murakami seres reales con los que es posible identificarse. Murakami se centra en los tiempos muertos, elude la acción, entendida como las cosas que suceden, y se centra en los pensamientos desbordantes, digresivos y vitales de sus protagonistas, consiguiendo que el lector quede atrapado en esa inexorabilidad indiferente, natural y vital que sus personajes emanan.
El mejor Haruki Murakami se halla en esta novela, "El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas" y que deja entrever el gran escritor que es, ese escritor que hace que confluyan distintos mundos, unos fantásticos, otros oníricos, utopías distantes que se mezclan entre sí dejándonos ver que todo puede ser realizable aunque sea en la imaginación.
Qué narices, yo disfruto mucho con Murakami.

Frases del libro:

'Todos caminábamos arrastrando una sombra'
'Me sucede a veces, que la gente se olvide de que existo'
'Habían perdido sus sombras y vivían día tras día, como mudas de insectos adheridas a los muros soleados.'
'Me sentí como un pescado envuelto en celofán que ve cómo lo arrojan dentro del frigorífico y cierran la puerta'
'Cuando el otoño se hubo ido, se produjo un vacío provisional'
'He visto Cayo Largo montones de veces. Quizá sea porque, en ella,Bacall simboliza la necesidad de simplificar la existencia humana'
'Como si confinado en este mundo cercado por una muralla, si dirigirse, paso tras paso hacia el abismo.'
'Ni yo mismo lo sabía. Y como un barco que cruzara por el otro lado de la ventana, aprecia y se desvaneció sin dejar rastro.’
'Detrás, sólo quedó el crujido de la nieve bajo mis pies'
'Que fuerza puede poseer un corazón que ha perdido de vista su propio yo'
"Su dorado nacía como el color del oro en este mundo y existía en este mundo como tal"
"La muralla era muy alta y la puerta muy grande. Reinaba un silencio sepulcral. Y yo estaba allí"
"En el pensamiento es posible abarcarlo todo en un solo instante"
"No sé con certeza si realmente utilizo los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro por separado o no"
“En situaciones extremas, el ser humano construye a veces en su mente ilusiones a fin de defenderse de una realidad adversa'

lunes, 8 de octubre de 2012

La falsa historia de Cataluña






Dedicado a los ignorantes que ayer en al campo del Barcelona C.F., vitorearon 1714, como la fecha que a Cataluña le fue arrebatada su independencia por parte de España. Digo lo de ignorantes, porque han sido educados en una historia inventada por los políticos nacionalistas catalanes, totalmente falsa, no hay que leer mucha historia para saber la verdad:

“El territorio de Cataluña ha compartido siempre, desde la Antigüedad, el destino político y cultural del resto de la Península Ibérica. Cataluña y España no son dos realidades que se pueden poner cara a cara, una frente a la otra, sino que Cataluña forma parte de España. No se pueden enfrentar.

Los nacionalistas acostumbran a poner la fecha de 1714 como el origen de esta opresión: Cuando Felipe V abolió las instituciones catalanas, después de la caída de Barcelona frente las tropas borbónicas.

En aquel momento, Cataluña ya formaba parte de la Corona Hispánica, desde el siglo XV, fruto de un proceso de reunificación peninsular. Este proceso de reunificación arranca ya desde el momento de los condados de la Marca Hispánica (nombre significativo) como por ejemplo Ribagorza, Urgel, Cerdaña, etc., los cuales se unieron bajo el caudillaje del Conde de Barcelona. Después, encontramos la integración de éste en la Corona de Aragón. Finalmente, la unión personal de ésta con la Corona de Castilla primero, y la de Navarra después.

Esta reunificación hizo volver otra vez a la unidad política y cultural que gozaba la Península desde la Antigüedad Romana, y el reino visigodo después.

Por lo tanto, en 1714, Cataluña no era un país independiente que fue conquistado por un país extranjero (España), sino que ya formaba parte, desde hacía 2 siglos, de la Corona Hispánica, y desde la Antigüedad Romana, de una misma unidad político-cultural.

Por otra parte, en 1714, los catalanes que luchaban contra los borbones (no contra los castellanos) no querían en absoluto la independencia, sino que luchaban para que el candidato austríaco se convirtiera en titular de la corona española, y no el pretendiente francés, que era Felipe de Anjou.”

En efecto, tanto el Conseller en Cap, Rafael Casanova, como el general Villarroel, que mandaba la tropa, manifestaron siempre claramente que luchaban por nuestros fueros y por la Corona de España.

No había, por lo tanto, en 1714, ninguna reivindicación soberanista.

Cada 11 de septiembre se conmemora que aquel día de 1714 Barcelona y los seguidores del Archiduque Carlos se rindieron ante las tropas de Felipe V en la Guerra de Sucesión española. Cada 11 de septiembre se realiza una ofrenda floral ante el monumento a Casanova en la calle Girona de Barcelona, porque la tarde del 11 de septiembre de 1714 un patriota español llamado Rafael Casanova, consejero en jefe de Barcelona, emitía su famoso bando que repartió por las calles de la ciudad condal, y que decía textualmente:

«Se hace saber a todos generalmente, de parte de los tres Excelentísimos Comunes, considerando el parecer de los Señores de la Junta de Gobierno, personas asociadas, nobles, ciudadanos y oficiales de guerra, que separadamente están impidiendo que los enemigos se internen en la ciudad; atendiendo que la deplorable infelicidad de esta ciudad, en la que hoy reside la libertad de todo el Principado y de toda España, está expuesta al último extremo de someterse a una entera esclavitud. Notifican, amonestan y exhortan, representando así a los padres de la Patria que se afligen de la desgracia irreparable que amenaza el favor e injusto encono de las armas franco-hispanas, haciendo seria reflexión del estado en que los enemigos del Rey N.S., de nuestra libertad y Patria, están apostados ocupando todas las brechas, cortaduras, baluartes del Portal Nou, Sta. Clara, Llevant y Sta. Eulalia.

Se hace también saber, que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus cargos, explican, declaran y protestan los presentes, y dan testimonio a las generaciones venideras, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, quejándose de todos los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida Patria, y extermine todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados y todos en esclavitud del dominio francés; pero así y todo se confía, que todos como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados, a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España»

Rafael de Casanovas fue herido en el sitio de Barcelona pero concluyó apaciblemente sus días como abogado, perdonado y pensionado por el Borbón, a los 83 años en Sant Boi de Llobregat.

Mucho se ha escrito sobre la pérdida por parte de Cataluña de sus fueros en 1714, después de la Guerra de sucesión española. Algunos hablan de la pérdida de la “soberanía de Cataluña”, otros incluso se atreven a hablar de la pérdida de la “independencia de Cataluña”.

Pero, ¿gozaba Cataluña de autogobierno antes de 1714?, ¿era un territorio soberano?, ¿era acaso un estado independiente?

Quien mejor puede contestar a estas preguntas es el profesor Jaume Vicens Vives, el mejor historiador catalán de la historia.

 “Por tanto podemos afirmar que Cataluña nunca ha gozado de soberanía ni ha sido nunca un país independiente, y que sólo ha gozado de autogobierno en dos ocasiones. La primera en la segunda República española, y la segunda con el estatuto de 1979”.

sábado, 6 de octubre de 2012

El efecto mariposa




El término "efecto mariposa" fue acuñado por el meteorólogo y matemático Edward Lorenz al intentar hacer una predicción del clima atmosférico refiriéndose a que "el aleteo de una mariposa en Londres puede desatar una tormenta en Hong Kong".

La idea es que, dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema, una mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione de forma completamente diferente. La consecuencia práctica es que en sistemas complejos, como la predicción meteorológica es muy difícil predecir con seguridad el futuro de dichos sistemas.

Es decir, una pequeña perturbación inicial genera un proceso de amplificación y produce  un efecto considerablemente grande. Esta interrelación de causa-efecto se da en todos los eventos de la vida.

En un episodio de Los Simpson, Homer retrocedía en el tiempo hacia la prehistoria, mataba un insecto y cuando intentaba volver al futuro llegaba siempre a una realidad distinta.

Contaba el zoólogo Desmond Morris en su autobiografía: “Con Napoleón empezó todo. Si no fuese por él, no estaría aquí escribiendo estas palabras, ya que fue una de sus balas de cañón, disparadas en la guerra peninsular, la que arrancó el brazo a mi tatarabuelo, James Morris, alterando así el curso de la historia de mi familia”. 

Todos podemos encontrar en nuestra vida ejemplos como el que cuenta Morris, acontecimientos que dieron un importante giro a nuestra vida. Un accidente, un número en un juego de azar, o un estúpido tropiezo con un desconocido dependen de milésimas de segundos y, sin embargo imponen una dirección a tu trayectoria vital que es totalmente diferente a la que hubiera seguido sin ese fatal o feliz acontecimiento. ¿De cuantos actos de los que llamamos fortuitos depende el que nuestros padres se conocieran, o que nos concibieran?.  Lo mismo podríamos decir de cualquiera de nuestros antepasados.

Resulta fácil imaginar cualquier golpe de azar, cualquier casualidad aparentemente inocente que nada tiene que ver con lo que era razonablemente previsible y que altera la vida de cualquier humano. Si es la de algún líder político, o algún héroe nacional, de paso hubiera alterado la historia de los demás, es decir la Historia. Imaginemos un accidente en la juventud de Napoleón, o de Hitler que les hubiera incapacitado para ejercer el poder que tuvieron.

Pero ¿por qué algunos momentos son tan importantes y el resto del tiempo no tiene ninguna trascendencia?,  yo no veo razón para pensar que unos instantes influyen más que los demás a la hora de determinar el desarrollo de nuestra peripecia vital.

Si nuestro planeta no hubiera chocado con un gigantesco meteorito hace 65 millones de años. Si  nuestros padres no hubieran salido a cenar aquella noche. Si aquella bola de la suerte  hubiera sido otra. Si hubiera salido de casa unos segundos después aquel fatídico día. Si la pelota hubiera pasado unos milímetros más abajo. Todo sería diferente si se hubiera alterado cualquier parte del engranaje.

Cualquier acto, por insignificante que parezca, genera un efecto amplificador que determina a través de una interminable cadena de causas y efectos los acontecimientos futuros. Encuentro que el efecto mariposa, más que confirmar la presencia del caos en el devenir de la naturaleza, nos advierte de la dificultad de predecir el futuro en sistemas con gran cantidad de variables y que la mente humana no es capaz de determinar el estado futuro de éstos. Pero creo que es una prueba más de que todos los acontecimientos de nuestra vida están unidos por una inconmensurable cadena de causas y efectos que siguen las leyes que gobiernan el Universo y que afecta a toda la materia que existe. Es decir, el llamado efecto mariposa tiene todo el sentido en el marco de una concepción determinista en el cual todo el Universo permanece integrado y unido por una serie de leyes generales responsables de la armonía del cosmos. Y es asombroso que en estos momentos intentemos acercarnos a entenderla. Como dijo Einstein, lo más incomprensible del Universo es que sea comprensible.