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miércoles, 8 de mayo de 2024

La ciudad y sus muros inciertos (Haruki Murakami)

 


Murakami Haruki ha publicado su primera novela larga en los últimos seis años. El tema es uno al que el autor se ha venido aferrando durante 40 años. Se trata de una obra fundamental para entender la literatura de este autor.

Murakami Haruki contacta con su editor y le dice “¿Te apetece que nos tomemos un té juntos?” en un tono muy desenfadado. Tras una breve charla, le entrega el borrador de su nueva obra y le dice: “Aquí tienes”. En el caso de Murakami, el editor encargado nunca pide el borrador y se limita a esperar pacientemente. Y rara vez se le informa de antemano del contenido de su obra. En el pasado, el autor le solía entregar los manuscritos. Luego fue un disquete de un procesador de texto, y ahora es una memoria USB.

Aunque se trata de la primera novela larga en seis años, no es una obra totalmente nueva. Existe un prototipo para esta obra. Se trata de una novela de mediana extensión titulada Machi to sono futashikana kabe (La ciudad y sus muros inciertos), que se publicó en la revista literaria Bungakukai en 1980. Según un epílogo del autor de la novela (no es habitual que Murakami incluya un epílogo), la primera obra no se publicó en forma de libro porque no estaba satisfecho con el contenido, por lo que es probable que la mayoría de los aficionados nunca la hayan leído.

Los protagonistas de esta obra no tienen nombre, son un chico de 17 años que se refiere a sí mismo como “Boku” (es un pronombre personal usado solamente por hombres para hablar de sí mismos que equivale a nuestro “yo”) y una chica de 16 años a la que se dirige como “Kimi” (pronombre correspondiente a “tú”). “Boku” y “Kimi” van a institutos distintos, pero el destino los unió hace un año en una ceremonia de entrega de premios de un “concurso de ensayos de instituto”.

Ni “Boku” ni “Kimi” habían conocido a nadie con quien pudieran expresar sus sentimientos y pensamientos con libertad y naturalidad. Parece casi milagroso que lograsen conocer a un compañero así.

“Quiero ser toda tuya”, dice ella. Pero, le revela a “Boku”: “La que ves aquí, y ahora no, es mi verdadera yo. Solo soy una sombra efímera”. “La verdadera yo”, dice, “vive en una ciudad rodeada de altos muros”. Fuera de la ciudad hay un inmenso manzanal, pero la única puerta al mundo exterior está custodiada por un gran guardián y los habitantes no pueden salir de ella. Solo las bestias de un solo cuerno, cubiertas de pelo dorado y que viven en manadas, pueden viajar entre el interior y el exterior de las altas murallas.

Y la gente que vive en esa ciudad no tiene sombras. En esa ciudad, “Kimi” trabaja en una biblioteca que colecciona “viejos sueños”, pero la única forma en la que “Boku” puede conocer a la “verdadera Kimi” es convirtiéndose en “lector de sueños” y yendo a la “ciudad rodeada de altos muros”. Pero, ¿dónde está esa misteriosa ciudad y cómo se puede entrar en ella? Para convertirse en habitante de esa ciudad, hay que desprenderse de las sombras. Esto tiene una importancia crucial en la historia.

Un día, en el mundo real, “Kimi” desaparece de repente ante “Boku”. ¿Se reunirá alguna vez “Boku” con la “verdadera Kimi”? Para los aficionados que llevan leyendo las obras de Murakami desde sus inicios, el mundo familiar de Murakami está en ebullición desde el principio, y es una obra que se disfruta con plenitud. Sin embargo, me quedé con una sensación de frustración al no poder resolver completamente el misterio, o mejor dicho, me quedé con una sensación borrosa después de leer el libro. Así que leí la obra original de hace 40 años.

Los protagonistas se cuestionan su lugar en el mundo

En la obra original, el tema que se plantea parece ser sencillo: “¿Adónde debo pertenecer?” Los dos personajes principales son “Boku” y “Kimi”, y la historia que se desarrolla en “una ciudad rodeada de altos muros” es la misma en la primera parte de esta obra. Esta vez, la obra tiene una complejidad que no puede recorrerse en línea recta. Esto se debe a que en la segunda y tercera parte se añadieron nuevos episodios y aumentó el número de personajes importantes que intervienen con los protagonistas, lo que hace que la historia tenga varias capas y sea más profunda y rica. Esto permite interpretarla de varias maneras y hace que su resonancia perdure durante mucho tiempo.

“Boku” se ha convertido en “Watashi” (pronombre personal adulto para “yo”), un hombre de mediana edad de 45 años. Le rodea un fascinante elenco de personajes importantes, como un misterioso anciano adinerado que dirige una biblioteca rural, “el niño del submarino amarillo” con habilidades especiales y una mujer divorciada de extraña belleza que regenta una cafetería.

La razón por la que me atraen las obras de Murakami es que el protagonista siempre se hace preguntas y trata de encontrar respuestas con sinceridad. También en esta obra “Watashi” se inquieta ante las preguntas: “¿A qué mundo debo pertenecer? No puedo decidirme”, e incluso en la edad madura se plantea, “¿Estoy firmemente conectado a algún lugar de la tierra? ¿Estoy arraigado allí?”.

“Watashi” nunca ha podido evitar pensar en “Kimi”. Pero ahora parece que “esa especie de impulso integral de ofrecerse totalmente a la otra persona parece haberse extinguido hace mucho tiempo”. El misterioso anciano adinerado dice: “Has conocido a la mejor persona para ti en las primeras etapas de tu vida. ¿O debería decir que te has topado con la persona perfecta?”

“Watashi” piensa así: ¿Existe en este mundo algo parecido a un muro entre la realidad y la irrealidad desde el principio?

En el epílogo, el autor escribe que la obra “contiene algunos elementos importantes para mí”. La forma en que los lectores perciban estos elementos depende de ellos. Como ya sabrán los ávidos aficionados, en Sekai no owari to hādoboirudo wandārando (El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas), publicada en 1985, cinco años después de la obra fantasma La ciudad y sus muros inciertos, el autor aborda de nuevo la historia de una “ciudad rodeada de altos muros” en el mismo escenario. Esta obra obtuvo el Premio Tanizaki Jun’ichirō y fue bien recibida en el extranjero.

A pesar de ello, el autor sigue comprometido con este “elemento clave” y continúa retocando su obra incluso después de cumplir los 70 años. La pasión del autor por su obra es impresionante. ¿Cómo afrontará “Watashi” su relación con “Kimi”? (Escrito por Takino Yūsaku)

martes, 6 de abril de 2021

"Seis cuatro" de Hideo Yokoyama




Crítica de 'Seis cuatro': un 'thriller' reposado de sentimientos subterráneos.


Yoshinobu Mikami y su mujer tienen que enfrentarse a la identificación del cadáver de una adolescente. Afortunadamente comprueban que no es el de su hija. A pesar del tiempo transcurrido se aferran a la esperanza de que siga con vida. Tal vez por ello se niegan a aportar datos como el historial dental o las huellas dactilares, cotejos que suelen llevarse a cabo más en cadáveres que con personas desaparecidas. Es un campo que Mikami conoce bien, ya que durante años fue inspector en la Segunda División de Investigaciones Criminales.


Por otro lado, nos encontramos con la próxima prescripción del secuestro y posterior asesinato de una niña llamada Shoko Amamiya. El caso Seis cuatro. Es la excusa perfecta para revisar pruebas y poner de nuevo en marcha la maquinaria. Por ello, el comisionado general planea una visita oficial en la que emitirá un comunicado desde el domicilio de los Amamiya. Pero la negativa del padre de la pequeña abre la puerta a que se cuestionen los métodos empleados en el pasado.


 Es indiscutible que el género negro es uno de los que mejor refleja los problemas sociales. Y la novela negra en Japón siempre ha ido un paso por delante en este particular. El retrato y la denuncia soportan allí un peso tan grande que acaban ocupando un espacio incluso mayor que la propia trama criminal en los libros. La clave de su éxito reside en el equilibrio entre ambos elementos y en una cuidada tensión narrativa en aquello que no tiene que ver con la investigación policial.


Así las cosas, nos hallamos frente a una obra de 650 páginas en la que el escritor Hideo Yokoyama, un autor muy celebrado en su país, nos habla de manera extensa de la delgada línea que separa el periodismo de sucesos del amarillismo. Mikami, jefe de prensa del departamento de Relaciones con los Medios, tendrá que vérselas con los representantes de los principales periódicos y negociar hasta qué punto el derecho a la información de los ciudadanos puede chocar con la privacidad de las víctimas. ¿Cómo consigue que fluya? Logrando que esta parte de la historia ejerza una presión en el ánimo del protagonista y alternando esta lucha constante con todo lo que va descubriendo sobre Seis cuatro.


Esta es una novela de transcurso reposado, tal vez demasiado para el lector perezoso y acostumbrado al ritmo frenético de algunos de los 'thrillers' actuales. Yokoyama desgrana a sus personajes al milímetro, en especial al protagonista. Y lo consigue a través del encubierto monólogo interior de Mikami. Sabemos lo que piensa en todo momento. De esta manera, nos acerca una forma de razonar y hacer que refleja toda una sociedad: el desajuste entre pensamiento y palabra en una cultura donde la cortesía está por encima de los impulsos; el acatamiento riguroso de las jerarquía, y lo que conlleva que alguien pueda atreverse a transgredirlas; la observación del detalle; el respeto por las tradiciones. Toda una serie de ingredientes que convierten la lectura de esta obra en una suerte de inmersión cultural, logrando que el poso lector sea de largo recorrido. (El periódico)

miércoles, 29 de enero de 2020

MEVLANA




HAZRATI MEVLANA MUHAMMAD YALAL UD-DIN RUMI

Mevlana, nació en Balkh (Actualmente Afganistán) el 30 de septiembre de 1207 y murió en Konya, Turkia, el 17 de diciembre de 1273. Es fundador de la Orden de los Mevlevis, o también conocida por la Orden de los Derviches Danzantes. Su padre, Baha Ud Din Walad, había adquirido gran celebridad de Teólogo y Predicador, conocido como el sultán de los Sabios.

Que podemos decir de Mevlana, que es un Océano de Conocimiento, fue el más grande erudito de su tiempo, doctor en ciencias y en ciencia religiosas, y maestro de más de diez mil discípulos. No obstante, cuando conoce a Shams de Tabriz, Su Maestro, que si lo pudiéramos trasladarlo a nuestro tiempo, sería como encontrase con un vagabundo; decíamos pues que en su encuentro Shams, con su simple presencia transforma a Rumi, y de doctor en ciencias, se transforma en un hombre de Dios. En su encuentro con Shams, el Sol, Rumi se transforma en Luz, y a partir de ese momento, el Amor es la Fuerza Universal de Su Vida y de su Escuela. A Mevlana se le conoce en la tradición Sufí, como el Polo del Amor. Su obra y su vida se transforman, así como su Escuela. A partir de ese momento, escribe sus obras el Diwan, más de 25,000 poemas espirituales de gran profundidad y amor.

El Fihi Ma Fihi, que significa el Camino Interior, o en Esto está lo que está en Esto. Y su obra monumental, el Masnavi, compuesta de más de 4,000 poemas, historias y cuentos, que escribió durante 43 años, y se le conoce en el mundo El Corán Persa.

Es importante, señalar que su Escuela de Conocimiento, es una escuela universal, del estudio del hombre y proporciona las alas para el vuelo espiritual. La escuela de Mevlana, aglutinó en su tiempo, a personas de todos los credos y las razas, que acudían con el Maestro, para el Despertar del Alma.

Mevlana Rumi, instituyó la Sema, o Danza Cósmica de los Derviches, cuenta la historia, que un día Mevlana se encontraba caminando en las calles de Konya, y en la calle estaba un herrero golpeando con su martillo el metal, y al golpetear el martillo, el sonido, produjo en Mevlana que iniciará la Remembranza en su corazón del Sagrado Nombre de Dios: Allah, y sumergido en el Recuerdo de Dios, su Alma empezó a girar, como un concierto de las estrellas del universo alrededor del Sol Divino, y así, con está danza cósmica, con está oración en movimiento, Mevlana, se aniquiló en la Luz de Dios, cómo la mariposa, que en su vuelo de amor, vuela hacia la flama del fuego, y con su aniquilación en el fuego, se convierte en Fuego y Luz.

domingo, 12 de mayo de 2019

“Cartas a Milena” de Frank Kafka



“Cartas a Milena”, Kafka enamorado

De las cartas de Kafka a Milena, sólo conocemos las del escritor, bello testimonio de un ser enamorado, desde el marco inquebrantable de la enfermedad.

El día es tan corto. Transcurre y termina con usted, y fuera de usted sólo hay unas pocas nimiedades. Apenas me queda un rato para escribirle a la verdadera Milena”.

Franz Kafka (Praga, 1883; Austria, 1924) era un apasionado del arte de la misiva, lo demostró con Felice Bauer, la joven con la que estuvo prometido, cuya relación se rompió en 1917; justo después enferma de tuberculosis.

La periodista y traductora Milena Jesenská (Praga, 1896-Ravensbrück, 1944) fue la única mujer a la que Kafka amó apasionadamente, pero a su manera. Se conocieron en un café de Praga, en presencia de otros escritores entre los que se encontraba Ernst Pollak, su marido. Ella lo admira, le hace sentirse divino, le pide ser su traductora al checo. El matrimonio de Milena no va y además la humilla; aún así resiste. La afamada correspondencia tendrá lugar entre 1920 y 1922, al principio promete.

Tratando de aminorar la enfermedad el escritor está recluido en un balneario, en Merano. Ella le pide que vaya a verla a Viena, una petición que al autor de Metamorfosis le hace revivir los miedos del pasado. “Estamos jugando a un juego infantil, yo me arrastro por la sombra, de un árbol a otro, estoy en pleno camino, usted me llama, me señala los caminos, quiere darme ánimos”. Kafka se llena de miedos, miedo al fracaso, inseguridad al sexo, a la enfermedad que lo carcome. Se ven en Viena, pero la cosa no prospera, no así la línea espistolar que adquiere muchos enteros. Ella no está dispuesta a dejar a un marido que la engaña.

Un Kafka enamorado se adhiere a la plática lastimera del desconsuelo, se ha de conformar con las cartas. “Es tan lindo haber recibido tu carta y tener que responderla con este cerebro insomne”. Tal vez, en la escritura noctámbula, sea el lugar donde encuentra mejor acomodo. Un amor así, distante, platónico, sincero. “El día es tan corto. Transcurre y termina con usted, fuera tan sólo hay unas pocas nimiedades”, escribe. Así, hasta la muerte. Ella, como periodista, escribe un bello obituario, y se separa de su marido. “Tímido, retraído, suave, amable, visionario, demasiado sabio para vivir, demasiado débil para luchar”. (La Región)


Artículo recomendado:

https://chrismielost.blogspot.com/2011/09/franz-kafka-y-milena-jesenska-una.html

miércoles, 13 de marzo de 2019

La Muerte del Comendador (Libro 2) de Haruki Murakami


La Muerte del Comendador (Libro 2) de Haruki Murakami

El esperado desenlace por fin. El retratista, personaje principal, sigue en la casa de las montañas llena de objetos misteriosos. Lo más curioso es una pintura titulada La Muerte del Comendador. Mientras busca respuestas a varios misterios que envuelven su entorno, un vecino le pide pintar el retrato de una joven y extraña estudiante llamada Marie. Así se detuvo la primera parte del libro…

En esta segunda parte, cuando ella no regresa a casa de la escuela, él se lanza en su búsqueda. Angustiado por ese nuevo misterio se hará más preguntas comenzando con ello un viaje que se hace más profundo que la propia búsqueda de Marie. En el centro de todo esto sigue el misterioso cuadro. ¿Quién es ese hombre que no tiene rostro? Página a página recibimos respuestas que caen como pinceladas, revelando gradualmente la imagen completa. A menudo, el viaje es lo que importa, no el destino. Haruki Murakami otra vez nos salpica con la soledad, el dolor, el aislamiento y ese vacío que la creatividad puede dejar en el alma. Pero sobre todo con la búsqueda de uno mismo.

Al igual que antes, la casa sigue siendo vital en la historia, con sus registros antiguos, los enigmas son parte de la estructura al igual que las tablas y clavos que la construyen. La pintura de Don Giovanni se trasformará en pura magia sobrenatural cuando arroje a sus personajes y estos se materialicen. De nuevo el protagonista se encontrará entre sueños obsesivos, mundos del otro lado y la realidad. Los recuerdos serán la base de toda la novela, aunque su narrativa puede llegar a cargar de tan detalle. Sin embargo, la intriga se dosifica de manera extraordinaria haciendo la lectura amena. Algunos personajes importantes del primer libro van perdiendo interés en este segundo volumen, pero todo quedará bien atado, al menos lo más interesante y seguirán los guiños a citas musicales.

El autor en las páginas de este libro pone en duda la necesidad de creer. ¿Cuál es el propósito de la creencia? ¿Es para ocultar el miedo bajo la retórica de barrer la suciedad escondiéndola bajo la alfombra? La necesidad de creer en algo, de estar tras una pancarta, puede justificar nuestras acciones y dar a las masas alguna excusa por la que vivir. Murakami establece argumentos tanto de identidad como de política contra un telón de fondo de las cuestiones más fundamentales.

Un libro extraño, fascinante, con mucho más erotismo que el anterior. Muy “japonés”, monoteísta, cuyas escenas sobrenaturales ponen la piel de gallina. Al final, la decisión que tome nuestro protagonista no es sorprendente, pero tal vez nos afecte más de lo que queremos admitir. No hay ninguna epifanía, lo aceptaremos sin protestar, al igual que aceptamos esa paz que llega con el silencio. No puedo hacer otra cosa que recomendar ambos libros. (Publicado en Crónicas Literarias)

sábado, 10 de noviembre de 2018

La muerte del comendador (Libro 1) de Haruki Murakami



Ante todo comentar que, La Muerte del Comendador es la primera parte, por lo tanto, las incógnitas y misterios no serán todos resueltos al final, quedando algunos para el segundo y definitivo libro. Todo empezará con un retratista al que su mujer pide el divorcio después de seis años de casados. Es un pintor especial, busca el interior de las personas, descubriendo lo que esconden; tiene treinta y seis años en el momento de abandonar Tokio, ciudad donde vivía hasta ahora, y un amigo suyo de la juventud, le deja hospedarse en una pequeña cabaña en la montaña donde había vivido su padre, un famoso pintor.

A partir de ese momento su vida cambiará para siempre. Un enigmático vecino que vive en una mansión de cristales azules entablará amistad con él y le pedirá dos curiosos favores. Una noche un extraño ruido lo despertará para encontrar arriba, en el desván, un cuadro con una tarjeta a bolígrafo en la que pone:
«La muerte del comendador».

En el interior del bosque hay un pequeño templete tapiado con grandes losas de piedras; en su interior suena una campanilla… avisando de un misterio oculto. Hairiku Murakami es como un arquitecto. En su novela no hay nada al azar. Los personajes, los que va introduciendo en el relato, tienen un desarrollo como los planos de un edificio en relación con el exterior. Da la sensación que él desarrolla sus creaciones llevado por la curiosidad, y las estudia para ver cómo reaccionan y viven.

Escrita en primera persona, como todas sus novelas, nos adentrará en un mundo real y sobrenatural. Con una prosa dominante muy occidental, regresaremos a sus temas habituales: la soledad, la pérdida y el reencuentro con uno mismo, aunque esta vez le da bastante importancia al tiempo que pasa de forma cruel y nunca perdona. Nos introducirá el miedo en el cuerpo ya en las primeras páginas con un ser al que es incapaz de verle el rostro…, pero desea ser pintado.

La historia avanzará entre la realidad y lo fantástico, al desenvolver el cuadro del desván para ver la ópera Don Giovanni de Mozart, pintada al modelo tradicional japonés. Historias dentro de otras historias, incluso cuentos budistas que todavía nos dejarán con más dudas sobre lo que en realidad está ocurriendo en esa casa del bosque.

Me leí el libro de una sentada, en verdad, es maravilloso, tan diferente, especial… Es como un sueño dentro de otro sueño del que despiertas y no sabes si despertaste o sigues soñando. Leerlo es encontrar la inmersión total en una dimensión alternativa. Es tu mundo, no porque naciste allí, sino porque él lo hizo para ti. Un libro sobre el mundo del arte, con oscuras historias donde todo queda envuelto en una especie de existencia espiritual. Guiños a esa Viena ocupada por los nazis. Citas musicales de ópera y jazz. Esencias muy japonesas de lo positivo y lo negativo, de la vida y lo que pudiera haber después de la muerte. Sin que falten escenas de sexo muy a lo Murakami.

Esperando esa segunda parte como pocas veces he hecho. (Soraya47 en Babelio)

domingo, 22 de abril de 2018

La sociedad literaria y el pastel de piel de patatas de Guernsey (Mary Ann Shaffer y Annie Barrows)




La sociedad literaria y el pastel de piel de patatas de Guernsey

The Guernsey Literary and potato peel society

Mary Ann Shaffer y Annie Barrows (RBA Editores)

Traducción de Sandra Campos

304 Páginas.


Enero de 1946: Londres emerge de las sombras de la segunda guerra mundial. La escritora Juliet Ashton está buscando el argumento para su próximo libro. ¿Quién podría imaginarse que lo encontraría en la carta de un desconocido, un nativo de la isla de Guernsey, a cuyas manos ha llegado un libro de Charles Lamb que perteneció a Juliet? A medida que Juliet y el desconocido intercambian cartas, ella se queda atrapada en un mundo maravillosamente excéntrico. La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey -nacida como una coartada espontánea cuando sus miembros fueron descubiertos rompiendo el toque de queda de los alemanes- contiene una galería de personajes profundamente humanos, divertidos, encantadores, todos amantes de la literatura, que sobrellevaron la ocupación nazi organizando reuniones de lectura sobre novelas clásicas, siempre alrededor de un pastel de piel de patata. Juliet empieza una importante correspondencia con los miembros de la sociedad, pequeñas joyas que hablan de libros y del placer de la lectura, de la amistad, de la vida cotidiana y del impacto reciente que la ocupación alemana ha tenido en sus vidas. Cautivada por sus historias, decide visitarles, y lo que encuentra le cambiará para siempre.

La historia de la obra que tengo en las manos está escrita en una deliciosa composición a la manera epistolar. Hay otras que han sido un hito dentro la literatura. Recuerdo “84 Charing Cross“, una bella historia de una norteamericana que pide unos libros a una librería de antiguo en el centro de Londres; “Paradero desconocido“, que es una obra que en su concisión narra la amistad epistolar entre dos amigos, uno de ellos judío, y con muy diferentes puntos de vista respecto a temas de nazismo; “Quién se ha llevado mi Blackberry“, una hilarante y originalísima historia acerca de un inútil pijo de una empresa líder en ropa interior y que pretende subir varios enteros en la cotización a base de añadir unos acentos en el logotipo para globalizarse a todo pasto. Un libro éste último que merece una reseña aparte. La forma de estructurar un libro en cartas nos hace acercarnos en un momento a la trama y agiliza sin grandes descripciones el desarrollo de la obra para hacérnosla fracturada en buena medida y fácil de leer.

Esta obra empieza con una breve carta de Juliet, la protagonista de la historia, fechada el 8 de enero de 1946, y dirigida a Sydney Stark, propietario de Stephens & Stark, Ltd. y editor de Juliet. En ella ya se nos deja ver el tono en el que discurrirá la novela y nos permite apreciar las precariedades de los habitantes de Londres justo al acabar la contienda. Juliet es una encantadora mujer, con una inestabilidad sentimental considerable, y columnista de éxito. Esos retazos de literatura se han editado en un libro de bastante éxito, Izzy Bickerstaff va a la guerra, pero ahora se enfrenta de nuevo al vacío del papel en blanco y no sabe qué escribir. El azar hace que empiece a mantener una deliciosa correspondencia con los habitantes de una pequeña isla inglesa del Canal de la Mancha, Guernsey, en la cual se creó una sociedad literaria para poder reunirse durante la contienda a pesar del férreo marcaje de los alemanes. Estas cartas darán vida a la nueva obra de la autora y cambiarán su vida de una manera inesperada.

Nos enfrentamos ante una novela de escritura detallista, delicada y femenina, pero ello sin un ápice de sentimentalismos ñoños y demodados. Una obra que resulta ejemplar por el contrapunto de los aspectos más duros de una contienda y el destino de alguno de sus personajes, pero que viene suavizada por el tono campestre y humorístico de muchas de las anécdotas que en él se detallan. Dividida en dos partes, su estancia en Londres y en la isla, rezuma amor por la literatura y por la amistad. Es un relato de fácil lectura, sin artilugios estilísticos ni de tramas enrevesadas y que nos hace apreciar el valor de una buena historia fuera de modas y alejada del estilo de los best-seller al uso.

Mary Ann Shaffer, inglesa, es una escritora de pura cepa. Cuenta que llegó a esta historia de pura casualidad. Documentándose para un nuevo libro llegó a sus manos cierta información sobre la ocupación de las islas del Canal de la Mancha que le resultó muy intrigante. Viajó hasta esas islas para interesarse por el tema y el libro comenzó a cobrar vida en su mente. Gracias al apoyo de su marido e hijas fue desgranando la trama, creando las cartas y colocando las historias que surgían por doquier. Cuando el borrador definitivo empezó a cobrar forma, unos problemas de salud y el ingreso en un hospital le hicieron imposible su continuación. Fue entonces cuando su sobrina Annie Barrows, también escritora, fascinada por la novela de su tía, abandonó sus proyectos y se puso manos a la obra a acabar el relato en cuestión. A su favor he de decir que la novela es íntegra en su estilo y no se nota, para nada, la autoría de dos escritoras diferentes en ella.

Un buen libro para comenzar el año y que será publicado en breve por la editorial RBA. Cautiva, se lee rápidamente y es muy ameno. Y además con el humor característico de la mejor literatura inglesa al estilo Woodhouse. Es tal el encanto que desprende que he ido a Internet para ver la forma de visitar esa encantadora isla y sus habitantes. Dan unas ganas irremediables de pasar una temporada en ella charlando con sus habitantes.

Muy, pero que muy recomendable. (Publicado en "La Libreria de Javier")

viernes, 19 de mayo de 2017

"Patria" de Fernando Aramburu.



"Patria"

de

Fernando Aramburu

Una importante bibliografía, que afortunadamente no ha cesado de crecer en los últimos años, ofrece ya un estremecedor testimonio de lo que la banda terrorista ETA, nacida del nacionalismo euskaldún, ha supuesto en la vida de todos los españoles, con particular impacto en los ciudadanos vascos. La criminal sinrazón de la sangrienta aventura está relatada con detalle quirúrgico en el número de sus víctimas, en el desamparo de sus familiares, en la osadía de sus asesinos, en la impudicia de sus justificaciones, en el hosco rechazo a reconocer el daño causado. Y aunque la firmeza de la democracia española y sus servicios de seguridad hayan conseguido acabar con las manifestaciones más dolorosas de la actividad delictiva, las garantías de nuestro sistema legal permiten que, cumplidos sus plazos penales, los asesinos de otrora hayan recuperado la libertad que con sus balas negaron a centenares de víctimas. O que los verdugos de antaño, de los que es símbolo y portaestandarte Arnaldo Otegi, se hayan convertido en voceros de una tramposa paz. O que el odio obsceno que ETA repartió en su entorno tenga todavía manifestaciones en localidades y gentes por las que no parece haber pasado el tiempo de la ira. O que continuemos sin saber quién o quiénes inspiraban a los pistoleros, seleccionaban sus blancos y envenenaban con rabia xenófoba y fascista sus acciones. O que al día de hoy los nacionalistas que gobiernan la autonomía vasca sigan empeñados en la sucia tarea de equiparar asesinos y víctimas, en la imposible y mendaz obsesión de construir un «relato» equidistante.

Todo ello está ya razonablemente contado, aunque nos falten todavía por averiguar los nombres de los responsables de esos trescientos asesinatos que en las causas judiciales no tienen autor. Y con todo, «Patria», la excelente novela de Fernando Aramburu, nos viene a descubrir un aspecto que ahora se nos aparece como indispensable para comprender lo que el terrorismo y los terroristas significaron en la tierra vasca: la criminalidad vivida a ras de tierra, en las vivencia cotidianas de los que la practican y de los que la sufren, en el pulso de la calle, de la casa, de la taberna, de la lluvia. En el hábito de los que callan, de los que dejan de hablarse, de los que se van. No es este un sesudo estudio sociológico ni una pieza historiográfica sino una narración de gentes concretas que se mueven en un ámbito del que poco comprenden, mucho sufren y nada dicen. Porque es esta la gran novela de una sociedad enferma, envenenada por los dogmas ideológicos de la superioridad racial y por los religiosos de una iglesia culpable y cómplice, dominada hasta el fondo de sus almas individuales y colectivas por un miedo cerval, incapaz de análisis, reacción o resistencia. Desprovista de cualquier resto de grandeza. Un espejo terrible, que devuelve los rasgos deformados de una comunidad que hizo del silencio la norma, de la delación un salvoconducto, de la insolidaridad un sistema.

No es la primera vez que la ficción literaria nos ayuda a comprender, más allá de las correspondientes historias, la verdad de un tiempo. Eso es lo que hizo la grandeza del «Quijote» cervantino, o el poder de «Guerra y paz» de Tolstoi, o la ambición de «La Cartuja de Parma» de Stendhal, o la precisión de «La Ciudad y los Perros» de Vargas Llosa, o el detalle de la «Fortunata y Jacinta» galdosiana. Y en la proximidad de la Guerra Civil española, el desgarro de «Celia en la Revolución» de Elena Fortun. «Patria» pertenece a esa categoría, el nicho en el que se encuentran personajes a los que el destino coloca en el gozne de la tragedia y cuyos movimientos sonambulescos ilustran el tapiz deshilachado del entorno que les ha tocado vivir y sobre el cual han renunciado a practicar otra cosa que no sea la supervivencia. Cuando les dejan, porque en las esquinas siempre queda un pistolero de cara cubierta y pistola en ristre dispuesto a matarte en nombre de Euskadi. Que pueda ser el hijo de tu íntimo amigo, o el novio de tu hija o el sobrino de tu mujer quedan como fruslerías surrealistas de un paisaje tan brutal como incomprensible.

Es esta una novela admirablemente elaborada, resultado de vivencia propias y ajenas que se inscriben en un mosaico tan breve de personajes como multiforme de pensamientos y emociones. Es una gran pieza literaria y a la vez un imprescindible testimonio sobre un país y una época. El País es el Vasco y la época aquella en que sus habitantes atenazados por el miedo, envenenados por la propaganda y celularmente incapacitados para la humanidad y la compasión, miraban para otro lado cuando los crímenes se cometían, mataban civilmente a los familiares de las víctimas con rencor y desprecio, suponían que alguna razón habrían tenido los asesinos para acabar con sus víctimas, y tenían como representantes políticos muestras sublimes de mitad monjes y mitad soldados dados a la delicada metáfora de la hermandad entre «los que agitan el árbol y los que recogen las nueces». Y es que eran los mismos.

Es este un libro que debieran leer todos los españoles, dentro y fuera del País Vasco, y cuyo destino más noble sería el de convertirse en lectura obligada en todas las ikastolas del territorio y en libro de cabecera para todos aquellos que mantienen que todo lo que les preocupa es la «cuestión vasca». No hay mejor manera de comprender de qué trata esa cuestión que leyendo atenta y estremecidamente a Fernando Aramburu. Y de paso dedicar su lectura a Consuelo Ordóñez, a Ana Iríbar, a Cristina Cuesta, a Maite Pagaza, a Mari Mar Blanco y a todas las víctimas que lo fueron y que lo son del terrorismo vasco y nacional identitario de ETA. Son ellas y solo ellas las que pueden redimir la sintomatología grave que afecta a una sociedad enferma. La que con profundo horror hemos contemplado en «Patria». (JAVIER RUPÉREZ en ABC)


miércoles, 5 de octubre de 2016

El valle del asombro - (Amy Tan)



El valle del asombro

Amy Tan

      
"Nadie, ni yo ni nadie, puede andar este camino por ti.
Habrás de recorrerlo tú solo.
No está lejos; lo tienes a tu alcance.
Tal vez estás en él desde que naciste, sin saberlo.
Tal vez está en todas partes: en el mar y en la tierra".
(Walt Whitman, "Hojas de hierba")


Violeta recibió su nombre en honor a la flor predilecta de su madre. Le gustaban estas florecillas silvestres, de apariencia frágil e insignificante, que enraizaban con facilidad en la tierra y en poco tiempo llegaban a cubrir los alrededores, mostrando así que su debilidad era sólo una ilusión. 

Su apellido es occidental y sus rasgos físicos concuerdan con el aspecto de su madre, Lulú Minturn, de origen norteamericano. Lulú puede recordar con claridad su vida anterior en San Francisco, pero la joven Violeta sólo guarda en su memoria recuerdos de Shanghái, la ciudad donde nació y en la que siempre ha vivido. Su hogar se encuentra en la Oculta Ruta de Jade (más conocida entre los varones chinos por la Casa de Lulú Mimí), que en 1912 se considera una de las mejores casas de cortesanas de la ciudad.

Lejos de ser únicamente un lugar en el que se ofrecen favores sexuales a cambio de regalos y dinero, la Oculta Ruta de Jade es un punto de reunión imprescindible para cualquier empresario de cierto nivel que pretenda hacer negocios en Shanghái. Lulú desempeña su papel de propietaria de la casa a la perfección. Ella conoce las pretensiones de sus clientes, sabe los negocios que se traen entre manos, detecta sus necesidades y pone en contacto a personas con intereses complementarios, sirviendo de puente de unión entre empresarios chinos y norteamericanos. Gracias a su intervención han tomado forma acuerdos profesionales que después se han traducido en suculentas operaciones comerciales, rompiendo la distancia entre nativos y extranjeros que en cualquier otro ambiente habría sido imposible de superar.

Lulú cuenta en casa con la ayuda fiel de Paloma Dorada y comparte alojamiento con un buen número de cortesanas, bellas y jóvenes "flores" que resultarían atractivas físicamente para cualquier hombre. A diferencia de los prostíbulos, en las casas de cortesanas se aprovechan los múltiples matices de la sensualidad para otorgar a la compra de sexo de un valor añadido. En ellas rigen ciertas normas que prolongan el deseo antes de ser consumado: el cliente corteja a la "flor" haciéndole entrega de valiosos regalos y utilizando sus armas de seducción, con la esperanza de ser el afortunado que en un plazo medio de tiempo será escogido para entrar en su "boudoir" y disfrutar con ella de los placeres de la carne.

En este entorno se desarrolla la infancia de Violeta. Su interior alberga dos preguntas que le crean un inmenso vacío, cuya respuesta teme más que nada en el mundo. La primera tiene que ver con sus orígenes y con la sospecha de que por sus venas corre sangre china además de americana. Esta duda traza en ella una línea imaginaria que divide su ser en dos mitades, le impide reconocerse y sabotea la búsqueda de su propia identidad. La segunda, más que una pregunta, es la certeza de saberse poco querida por su madre. Sin embargo, Lulú y Violeta se verán obligadas a separarse antes de que logren resolver sus diferencias. Las dos mujeres sufrirán las consecuencias de encontrarse en medio de la enorme brecha que divide Oriente y Occidente, dos culturas opuestas donde el peso de la tradición de la primera se contrapone al pragmatismo de la segunda, sin ni siquiera sospechar que los caminos de ambas tienen muchos rasgos en común.

En "El valle del asombro" Amy Tan desgrana un sinfín de sentimientos encontrados para contarnos, con la sabiduría de quien acostumbra a bucear en las profundidades del corazón, la historia trágicamente hermosa de tres generaciones de mujeres que tratan de sobrellevar la pesada carga que el destino ha reservado para ellas, tres mujeres fuertes cuyas circunstancias fueron cambiadas contra su voluntad y que necesitan recomponer los momentos de sus vidas fracturadas para poner fin al dolor y dejar paso, al fin, a su verdadero yo. (Publicado por: Verónica Valle en Trabalibros)

domingo, 10 de abril de 2016

Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro



Nunca me abandones - Kazuo Ishiguro

Autor: Kazuo Ishiguro/Editorial: Anagrama/Nº de páginas: 351

En Mayo de 2012, en mi blog de cine, realizaba la crítica de esta película, que me sorprendió por su calidad y su escaso éxito de crítica y público. 



Os resumo una pequeña parte de aquella crítica:


"Es una idea muy atractiva para novelistas, guionistas e inventores de historias, el centrarse en seres creados científicamente por el hombre, criaturas que deberían ser insustanciales, pero que terminan desarrollando emociones. Tiene un gran potencial para la metáfora y para el drama. El replicante Roy, en "Blade Runner", puede parecer un monstruo, pero sus pensamientos antes de morir tienen una humanidad desgarradora. Los "replicantes" de "Nunca me abandones", no han visto la Puerta de Tannhäuser, no han estado en Orión ni conocen los rayos C, pero han experimentado cosas igual de gordas, como por ejemplo el amor.


Es evidente que Kazuo Ishiguro escribió una obra maestra con Nunca me Abandones. La historia es una aproximación casi filosófica, que hurga en el interior de sus protagonistas para explorar los límites de la moralidad de un mundo deshumanizado, que no tiene problema en volver la vista si se supone que un sacrificio es para un bien mayor. También explora sobre el sentido que puede tener el amor como elemento salvador, catalizador, y del arte como expresión del alma humana."




Para la crítica del libro, recojo el texto publicado en Confesiones de una libròfila, que me parece excelente:
 
"Hace unas semanas estaba hablando de este libro con una amiga. Le dije que me había encantado y que era de lo mejorcito que había leído últimamente. Tuvo que picarle la curiosidad porque unos días después me comentó que había visto la película protagonizada por Keira Knightley y Carey Mulligan. Bien, pues... le horrorizó. Hasta día de hoy todavía me sigue echando la culpa por haberle hablado de esta historia. Su principal queja es la falta de explicación científica. Porque sí, aunque Nunca me abandones esté catalogada como novela de ciencia ficción, al autor le importa muy poco el punto de vista científico. No te explica cómo evolucionó el mundo para llegar a la situación en la que están los protagonistas, ni todos los avances tecnológicos que se produjeron. No. Eso no le interesa a Ishiguro. Lo que quiere transmitir son los sentimientos y emociones de tres personas, sus inquietudes, sus miedos, sus ideas, sus relaciones amorosas.

Pero vayamos por partes, ¿de qué va Nunca me abandones? Pues aquí estamos ante el primer problema, porque aunque suene típico es mejor leer esta novela sin saber de qué trata. Yo tuve la "magnífica" ocurrencia de ver la película antes, y aunque disfruté el libro muchísimo, supongo que si no hubiese sabido todo el meollo desde el principio la sorpresa hubiese sido mayor. Aunque ahora que lo pienso, seguramente también hubiese estado mucho más perdida. Y es que la primera parte de la historia cuenta la vida de tres niños, Tommy, Kathy y Ruth. Tres niños que viven en una especie de orfanato con aspecto victoriano y donde los profesores les repiten cada día lo especiales que son. Al principio todo es demasiado confuso, hay normalidad en la vida de estos chicos, pero hay elementos que chirrían. Por ejemplo, los niños repiten ciertas palabras que resultan raras sino sabemos el significado completo: cuidadoras, posibles... Todo es extraño. Sabemos que tiene que haber algo más que no nos están contando y, efectivamente, después de esa primera parte viene la segunda y ya comenzamos a tener una idea de lo que verdaderamente pasa aquí, la tercera sirve para confirmarnos nuestros temores. Por eso, hay que tener paciencia con Nunca me abandones, hay que dejarse llevar por lo que Ishiguro nos cuenta.

Tal vez, esta historia no sería tan especial sino fuera por la forma en la que está escrita. Que todo esté narrado en primera persona por Kathy hace que todo sea muy personal, más íntimo y más doloroso. Kathy es una narradora estupenda, es inteligente, coherente, buena, resulta fácil conectar con ella y meterse en su piel. Mientras leía su historia se fue convirtiendo en una amiga que me contaba diferentes etapas de su vida que la marcaron de una forma u otra y que la convirtieron en la persona que es ahora.

Aunque sin duda lo que más me ha afectado de Nunca me abandones es toda la parte de "ciencia ficción" que tiene la novela. Nunca me abandones, como por ejemplo 1984 de Orwell, me ponen los pelos de punta, me dan más miedo que las novelas de terror con psicópatas y fantasmas de por medio. Que haya algo de verdad en ellas, que te hagan pensar que pasaría si lo que nos cuentan fuera real y llegar a la conclusión de que la realidad no se separaría demasiado de la ficción, hace que se te forme un nudo en el estómago y te vez incapaz de dejar de pensar una y otra vez en esa historia. Algo así me ha pasado con la novela de Ishiguro. Se quedó conmigo mucho tiempo después de terminarla y me encanta cuando me pasa eso. Me fascina que meses después de leerla todavía siga pensando en ella y me siga produciendo el mismo estremecimiento". (publicado en Confesiones de una libròfila)