domingo, 23 de diciembre de 2018

¡¡Feliz Navidad!!


 Este año felicito las Navidades con un fotograma de la gran y entrañable película "Que bello es vivir".
 
La historia es sencilla, pero me gusta porque refleja varios de los valores humanos que más admiro en aquellas personas que los encarnan: la actitud de servicio, el espíritu de lucha, la capacidad de sacrificio, el sentido de hacer lo correcto, el compromiso, la honestidad, la integridad, el valor de la familia… y sobretodo ser consecuentes con nuestros actos, ya que vivir implica influir sobre las demás personas, y dicha influencia puede ser negativa o positiva. Eso depende únicamente de uno mismo.

¡Qué bello es vivir!. El título de la película dice que vivir es maravilloso, pero el argumento aclara que vivir no es fácil. Cada día surgen distintos avatares y vicisitudes que nos envuelven y nos complican hasta hacernos perder, en ocasiones, el sentido y el valor de nuestra existencia. En muchas ocasiones tenemos que recomponernos física y mentalmente para afrontar un nuevo día con ilusiones renovadas y con nuevas energías.

Pero así es la vida y eso es lo que la hace interesante. Nadie sabemos qué nos deparará el futuro, el próximo año, el día siguiente, el minuto posterior al que está transcurriendo… Sin embargo, somos conscientes de que nunca debemos de dejar de pensar en nuevos proyectos, generar nuevas ideas, afrontar nuevos retos, soñar, disfrutar, trabajar, viajar, llorar, luchar, reír, sentir… Hay que vivir con intensidad todo lo que nos pasa porque cada momento que vivimos es único e irrepetible.

Nuestra energía es la que transmite ilusión a las personas de nuestro alrededor y hace más fácil la vida a los demás.

Nada sería igual sin las personas que conocemos, sin las personas que queremos… Nada sería igual sin ti.

Vivir la vida es el mejor regalo, por eso os deseo unas

¡¡Felices Fiestas y Feliz Navidad!!”.


sábado, 10 de noviembre de 2018

La muerte del comendador (Libro 1) de Haruki Murakami



Ante todo comentar que, La Muerte del Comendador es la primera parte, por lo tanto, las incógnitas y misterios no serán todos resueltos al final, quedando algunos para el segundo y definitivo libro. Todo empezará con un retratista al que su mujer pide el divorcio después de seis años de casados. Es un pintor especial, busca el interior de las personas, descubriendo lo que esconden; tiene treinta y seis años en el momento de abandonar Tokio, ciudad donde vivía hasta ahora, y un amigo suyo de la juventud, le deja hospedarse en una pequeña cabaña en la montaña donde había vivido su padre, un famoso pintor.

A partir de ese momento su vida cambiará para siempre. Un enigmático vecino que vive en una mansión de cristales azules entablará amistad con él y le pedirá dos curiosos favores. Una noche un extraño ruido lo despertará para encontrar arriba, en el desván, un cuadro con una tarjeta a bolígrafo en la que pone:
«La muerte del comendador».

En el interior del bosque hay un pequeño templete tapiado con grandes losas de piedras; en su interior suena una campanilla… avisando de un misterio oculto. Hairiku Murakami es como un arquitecto. En su novela no hay nada al azar. Los personajes, los que va introduciendo en el relato, tienen un desarrollo como los planos de un edificio en relación con el exterior. Da la sensación que él desarrolla sus creaciones llevado por la curiosidad, y las estudia para ver cómo reaccionan y viven.

Escrita en primera persona, como todas sus novelas, nos adentrará en un mundo real y sobrenatural. Con una prosa dominante muy occidental, regresaremos a sus temas habituales: la soledad, la pérdida y el reencuentro con uno mismo, aunque esta vez le da bastante importancia al tiempo que pasa de forma cruel y nunca perdona. Nos introducirá el miedo en el cuerpo ya en las primeras páginas con un ser al que es incapaz de verle el rostro…, pero desea ser pintado.

La historia avanzará entre la realidad y lo fantástico, al desenvolver el cuadro del desván para ver la ópera Don Giovanni de Mozart, pintada al modelo tradicional japonés. Historias dentro de otras historias, incluso cuentos budistas que todavía nos dejarán con más dudas sobre lo que en realidad está ocurriendo en esa casa del bosque.

Me leí el libro de una sentada, en verdad, es maravilloso, tan diferente, especial… Es como un sueño dentro de otro sueño del que despiertas y no sabes si despertaste o sigues soñando. Leerlo es encontrar la inmersión total en una dimensión alternativa. Es tu mundo, no porque naciste allí, sino porque él lo hizo para ti. Un libro sobre el mundo del arte, con oscuras historias donde todo queda envuelto en una especie de existencia espiritual. Guiños a esa Viena ocupada por los nazis. Citas musicales de ópera y jazz. Esencias muy japonesas de lo positivo y lo negativo, de la vida y lo que pudiera haber después de la muerte. Sin que falten escenas de sexo muy a lo Murakami.

Esperando esa segunda parte como pocas veces he hecho. (Soraya47 en Babelio)

sábado, 4 de agosto de 2018

Los dientes del Sultán.



"Los dientes del Sultán" 

En un país muy lejano, al oriente del gran desierto vivía un viejo Sultán, dueño de una inmensa fortuna. 

El Sultán era un hombre muy temperamental además de supersticioso. Una noche soñó que había perdido todos los dientes. Inmediatamente después de despertar, mandó llamar a uno de los sabios de su corte para pedirle urgentemente que interpretase su sueño. 

- ¡Qué desgracia mi Señor! - exclamó el Sabio - Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad. 

- ¡Qué insolencia! - gritó el Sultán enfurecido - ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí! 

Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos, por ser un pájaro de mal agüero. Más tarde, ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado. Este, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo: 

- ¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que vuestra merced tendrá una larga vida y sobrevivirá a todos sus parientes. 

Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando éste salía del Palacio, uno de los consejeros reales le dijo admirado: 

- ¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños del Sultán es la misma que la del primer Sabio. No entiendo por qué al primero le castigó con cien azotes, mientras que a vos os premia con cien monedas de oro. 

- Recuerda bien amigo mío --respondió el segundo Sabio-- que todo depende de la forma en que se dicen las cosas... La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la enchapamos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado... 

- No olvides mi querido amigo --continuó el sabio-- que puedes comunicar una misma verdad de dos formas: la pesimista que sólo recalcará el lado negativo de esa verdad; o la optimista, que sabrá encontrarle siempre el lado positivo a la misma verdad". 

Dice el libro de los Proverbios: "Las palabras del hombre son aguas profundas, río que corre, pozo de sabiduría... Con sus labios, el necio se mete en líos; con sus palabras precipitadas se busca buenos azotes... Cada uno comerá hasta el cansancio del fruto de sus palabras. La vida y la muerte dependen de la lengua; los que hablan mucho sufrirán las consecuencias". Prov 18,4.20-21.- 

Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse.