Soy una colección de recuerdos pegados en mi alma, mezclados con canciones, aromas y sueños.
domingo, 16 de noviembre de 2014
sábado, 15 de noviembre de 2014
viernes, 14 de noviembre de 2014
La sombra de la sirena - Camilla Läckberg
La sombra de la sirena - Camilla Läckberg
Sinopsis: Christian Thydell, el apacible bibliotecario de
Fjällbacka, que acaba de publicar su primera novela, La sombra de la sirena, es
víctima de un macabro chantaje. Cuando su amigo Magnus aparece muerto bajo el
hielo, Patrik Hedström se da cuenta de que ambos sucesos están relacionados y
empieza a desentramar un turbio drama familiar. Su mujer, la exitosa escritora
Erica Falck, en avanzado estado de gestación, lo ayudará a esclarecer el
trágico misterio de la sirena.
Comentarios:
Son ya seis libros siguiendo a Erica y Patrik en el siempre
misterioso pueblo de Fjällbacka. El camino hasta llegar a esta sexta novela ha
tenido algunos baches. La princesa de hielo y Las hijas del frío fueron para mí
los mejores. El cuarto libro (Crimen en directo) me pareció bastante
decepcionante. En la quinta parte, Las huellas imborrables, se vuelve a
recuperar un poco el tono, pero para mí no alcanza el nivel de los mejores. Así
que empecé La sombra de la sirena con un poco de miedo. ¿Dónde iba a situar a
esta novela, entre los mejores o entre los peores de la serie? Como podéis ver
por la nota, me ha gustado bastante y se ha convertido en una de mis preferidas
de las historias protagonizadas por la escritora Erica y el policía Patrik.
Cada libro de esta saga de Camilla Läckberg trata sobre un
caso de asesinato independiente. El crimen se resuelve en el mismo libro, pero
la vida personal de los protagonistas continua en las demás novelas de la saga.
Así que me voy a centrar en la investigación policial de este libro, sin
nombrar nada de la situación personal en la que están los personajes para no
hacer spoiler.
Esta vez el misterio se centra en el bibliotecario del
pueblo, Christian Thydell, que ha tenido breves apariciones en los libros
anteriores. Christian acaba de publicar su primer libro y aunque pueda parecer
que la vida le sonríe, desde hace meses no deja de recibir cartas con unas
amenazas muy inquietantes, que no le dejan disfrutar del éxito de su novela.
Erica y Christian son amigos y en lo que a ella respecta, no
piensa quedarse tranquila hasta saber quién es el misterioso remitente que le
envía esas cartas tan siniestras a su amigo.
Me gusta mucho que Erica tenga un papel importante en la
investigación porque en algunos libros, por determinadas situaciones, apenas
formaba parte activa en el caso policial y se volvía un personaje bastante
secundario. Sin embargo, aquí volvemos a tener a una Erica activa y metiendo
las narices en todas partes.
Además de la historia puramente policial, entre capítulo y
capítulo, como viene siendo habitual en los libros de la serie, tendremos unas
partes en cursiva que hacen referencia a una hecho ocurrido en el pasado y que
tiene relación con el asesinato que están investigando Erica y Patrik. Estas
partes para mí siempre son los mejor de los libros de Camilla. Algunas
historias son escalofriantes y ponen los pelos de punta y la de este libro
tiene momentos en los que no quieres seguir leyendo porque lo que te está
narrando no es nada, nada agradable de imaginar.
Para mí los libros de esta escritora tienen dos pequeños
problemitas. El primero es que casi siempre adivino al culpable del asesinato
un poco antes de que lo resuelvan los personajes y eso en un libro de misterio
me parece un punto bastante negativo. Sin embargo, en La sombra de la sirena
estuve perdido durante toda la investigación. La resolución final del caso me
pilló por sorpresa y además me pareció bastante bien llevada.
El segundo problemita de los libros de Camilla es que algunas
veces abusa contando cosas insustanciales de la vida personal de los
protagonistas. Esto por una parte es bueno porque no me gustaría que los
personajes fueran simples muñecos sin vida que solo están ahí para resolver el
caso, pero algunas veces la autora se pasa narrando cosas que no vienen a
cuento y que quedan un poco de pegote para rellenar páginas. Por ejemplo, los
amoríos de un determinado personaje secundario. No obstante en La sombra de la
sirena estas partes, aunque las hay (no sería un libro de Camilla si no fuera
así), me parecen mucho mejor llevadas e incrustadas en la trama. No chirrían
tanto como en otros libros y además están en menor proporción que en otras
novelas de la saga.
La sombra de la sirena es un libro muy entretenido y que logra enganchar una barbaridad. Me sorprendí a mí mismo buscando cualquier momento del día para poder leerlo, algo que no me pasaba con esta autora desde su tercera parte. Llega un momento en que es imposible soltar la novela hasta llegar al final. Un final, por cierto, que es para tirarse de los pelos. Te deja con unas ganas inmensas de coger la siguiente parte, porque aunque el caso policial se resuelve, Erica y Patrik siguen con sus vidas en el séptimo libro, titulado Los vigilantes del faro, del cual espero que sepa mantener el nivel de su antecesor. Yo me esperaré a que salga en bolsillo para volver a viajar al pueblo de Fjällbacka y seguir resolviendo crímenes truculentos.
jueves, 13 de noviembre de 2014
miércoles, 12 de noviembre de 2014
sábado, 8 de noviembre de 2014
Las cuatro estaciones - 14ª parte -Verano (1ª parte) - Las vacaciones - El domingo.
LAS CUATRO ESTACIONES
14ª parte
XX
VERANO (1ª parte)
Y
luego, el infinito verano, con su soledad de chicharras insolentes, ecos de las
desveladas y eternas siestas que definían una agonía calurosa, de los eternos
partidos de futbol, de los baños en el río Júcar… La belleza del río estaba
ahí, con las corrientes de agua empujadas por el viento, en diferentes
tonalidades, según los vientos las agiten, dejando el cielo con rayos que
pretendían colgarse de las nubes, cubriéndolas de tintes, de diferentes
tonalidades, desde el rojo más intenso hasta el malva más suave y delicado. Con
el cielo encendido de fuego, que poco a poco se va dulcificando hasta
desaparecer...entre las brumas de la noche, con luna o sin ella.....
Recuerdo
que los veranos eran eternos, como años en tan solo tres meses, con días
iguales o parecidos, y a la vez únicos.
Aquel
día me sentía triste, especialmente triste, me habían comunicado el ingreso
para el próximo curso en el colegio interno de Cofrentes, colegio donde
asistíamos los hijos de empleados de HE, para realizar el Bachillerato, me daba
cuenta la importancia que tenía aquel hecho, porque era como si dejara a un
lado la niñez, ahora era el momento de sentirme casi una jovencito, dejaría
atrás mi querido colegio, no quería pensarlo para no entristecerme todavía más.
El
verano trascurrió como cualquier verano, en el poblado y con mis amigos
disfrutaba de cada minuto; hacía al
medio día nos dirigíamos a nuestra pequeña playita en el río Jucar, le
llamábamos él “balsón” y allí en los días de levante, era una de nuestras
distracciones favoritas, yo creo que éramos casi especialistas en saltar
aquella masa de agua que nos revolcaban, a veces, salíamos casi sin aliento,
pero eso no importaba porque al instante volvíamos dispuestos a seguir con la
diversión.
Después
de comer, nos tocaba descansar y dormir la siesta, mi madre era inflexible,
nunca nos dejaba salir a jugar o volver a al río, a mi ello me disgustaba,
porque oía por mi ventana como otros niños corrían a darse el baño de la tarde,
en esto sabía que tenía la batalla pérdida, así que no me quedaba otra que
obedecer a mi madre. Una vez finalizado el tiempo de descanso, merendaba
sentado en la mesa del comedor; un gran vaso de leche y un bocadillo. Cuando
terminaba el último bocado, salía corriendo en busca de mis amigos para jugar a
lo largo de la tarde.
Recuerdo
aquellos veranos, como hacía mucho calor (no existía el aire acondicionado),
las personas mayores se bajaban una silla y se sentaban en las aceras mientras
nos vigilaban, (aunque no había ningún peligro pues no pasaban coches), las
chicas jugaban a la comba y los chicos jugábamos al fútbol con chapas de
botellas a las que les ponían fotos de futbolistas y hacían dos equipos. Sobre
las doce de la noche que empezaba a refrescar, cada uno se subía a su casa.
A
primeros de Septiembre mi madre empezaba a preparar la ropa para él colegio,
zapatos pantalones, camisas… todo con el nombre de cada uno, ya se sabe, en el
colegio interno era la única manera de controlar la ropa.
Se
acababa los baños en él río, la piscina, las tardes interminables de juegos,
los paseos y las carreras con bici, el balancearse horas en la hamaca,
recostarse en el sofá deleitándote con tu tebeo favorito, las aventuras y los
sueños de cara al invierno... Se acababa agosto y llegaba septiembre y su
desganada rutina. Pero quedaban los maravillosos recuerdos de un verano
intenso. ¿Quién no tiene un recuerdo nostálgico y entrañable de sus veranos.
Ahora
puedo mirar y sentir todo esto, pero entonces con 7 años, no lo veía
conscientemente, pero lo sentía en mis sentidos, con mis ojos, sin saberlo
explicar con palabras. Con todos los poros de mi piel sentía el calor del sol.
Giraba la cabeza y sabía escuchar el viento según entraba en mis oídos,
produciendo un ruido u otro, oler el olor a río, de las cañas secándose al sol.
XXI
Las vacaciones
Los recuerdos del verano están aún frescos en mi memoria y en mi piel y quisiera conservarlos durante largo tiempo para que me ayuden a enfrentarme de nuevo al torbellino del trabajo, al ruido de la ciudad y al aire cargado de humos. En mi memoria, para recrearlos y revivir los intensos momentos de paz y sosiego gozados en mitad de la naturaleza. En mi piel, para evocar los largos días soleados al borde de la piscina, del río….los baños interminables, las largas tardes comiendo frutas, disfrutando de innumerables juegos sin prisa, el dejar correr las horas…
"Mi hermana Tere, después de bañarse en el río"
Las vacaciones en el Salto de Millares en 1960 diferían mucho de las de ahora, pues los trabajos de los padres, sin vehículos, las carreteras, la falta de los medios económicos…, no se podían planificar ni realizar, por lo que aprovechábamos al máximo el tiempo y las condiciones de la naturaleza, que eran muchas. Por tanto, como no podía ser de otra forma, las pasábamos en el Salto de Millares, levantarme mas tarde por la mañana, baños en la piscina o en el río, partidos de fútbol y muchos juegos en la calle….
Aprendí a nadar en la piscina, a lo bravo, por una mala experiencia en el río, tenía bastante miedo al agua, un día estaba de pié al borde de la piscina y mi hermano y creo que Emilio Jimenez me lanzaron al agua sin previo aviso, visto que nadie tenía ninguna intención de ayudarme salí como pude, nadando como los perros, pero al fin y al cabo nadando.
"Nuestra piscina"
Aprendí a nadar en la piscina, a lo bravo, por una mala experiencia en el río, tenía bastante miedo al agua, un día estaba de pié al borde de la piscina y mi hermano y creo que Emilio Jimenez me lanzaron al agua sin previo aviso, visto que nadie tenía ninguna intención de ayudarme salí como pude, nadando como los perros, pero al fin y al cabo nadando.
A pesar de todo, como no teníamos modelos de vacaciones con los que comparar las nuestras, nos conformábamos con lo que teníamos (claro que no quedaba otro remedio); pero a pesar de todo creo que lo pasábamos muy bien pues teníamos mas iniciativa e inventiva que los de ahora. Nos fabricábamos nuestros propios juguetes e inventábamos juegos que los jóvenes actuales no hacen "porque lo tienen todo hecho”.
Era la época que podíamos jugar hasta altas horas de la noche, jugábamos al escondite, policías y ladrones….o nos sentábamos al fresco a contar historias, era cuando disfrutábamos de verdad de la calle.
Era aquel tiempo, cuando las decisiones importantes se tomaban mediante un práctico..."Pito, pito gorgorito, dónde vas tú tan bonito, a la verdadera...pim, pam, pum, fuera”.
Se podían detener las cosas cuando se complicaban, con un simple..."No ha valido".
Los errores se arreglaban diciendo simplemente..."Empezamos otra vez"….
Tener mucho dinero solo significaba poder comprar más cosas, como mucho, aquellos chicles "Bazooka", que compartía con mis hermanos.
En los juegos, siempre había una forma de salvar a los amigos...bastaba con un grito de…¡ "Por mí, por todos mis compañeros y por mí, primero"!
Siempre descubrías tus más ocultas habilidades a causa de un ¿"A que no haces esto?".
Nunca había nada más lindo que jugar con fuego, a pesar de que algún mayor (los de 12 años ya lo eran) te dijera: "Te vas a hacer pis en la cama".
¡Tonto el último"!, era el grito que nos hacía correr como locos...hasta que sentíamos que el corazón se nos salía del pecho. Policías y ladrones era solo un juego para esas tardes mágicas, y por supuesto era mucho más divertido ser ladrón que policía.
Los hermanos mayores, eran el peor de los tormentos, pero también los más fieles y feroces protectores.
“Guerra” solo significaba arrojarse tizas y bolas de papel durante las horas libres en clase...
Una rebanada de pan untada con vino, constituía uno de los alimentos básicos y esenciales.
Hacer una montaña de arena, podía mantenernos felizmente ocupados durante toda una tarde...
Las reglas no importaban demasiado, se iban creando en el discurrir del juego, aunque algunos discurrían más velozmente y esos imponían las reglas, ya iban tomando forma para el futuro.
Tu bicicleta se trasformaba en una poderosa "súper-moto" con solo poner unos cartones pintados alrededor de su cuadro, o chapitas destellantes entre los radios de las ruedas. Quitarles las dos ruedecillas pequeñas significaba un gran paso en tu madurez. Bueno, eso quien tuviera bici.
Siempre aparecía algún mayor que te los cambiaba a 10 x 1, dejándote contento para una semana...claro que tú no sabías que ese cromo tuyo era el más difícil de conseguir del álbum, que si no...
La rama de un árbol era la más moderna, poderosa y eficiente arma que jamás se había inventado...
Jugábamos a las carreras de chapas, emulando a nuestro ídolo Bahamontes y todos queríamos ser ciclistas de mayores.
Era un gran tesoro si encontrabas trozos de escayola entre las piedras y poder dibujar en el suelo y jugar...
Ponerte el 'babi' del cole a modo de capa mientras subidos en cualquier escalón deseabas con todas tus fuerzas poder volar...
Todas estas simples cosas nos hacían felices, no necesitábamos nada más que un balón, una comba y dos amigos con los que hacer el ganso durante todo el día... y precisamente, amigos nunca faltaban.
En el cemento, una fuente de granito, vertía un gran chorro de agua. Lo recuerdo muy entrañablemente porqué era donde acudíamos a refrescarnos en estos días de calor cuando jugábamos cerca de casa y no queríamos entrar por si nuestros padres ya no nos dejaban salir. También, en verano podía acompañar a mi madre al lavadero, ese lugar que señalo lo aprovechaban las mujeres para lavar la ropa, que luego tendían al sol sujetando unas cuerdas a las higueras.
"Tere, yo y Ana Mari, junto al rio Júcar"
Él domingo, día festivo para mi padre, nos íbamos a pasar el día, siguiendo el cauce del río Júcar, dirección contraria a la central eléctrica. Acampábamos en un recodo del río donde había arena parecida a la de la playa, rodeados de juncos y cañares. Llevábamos ensaladilla rusa para comer y mi padre dejaba una sandía dentro del agua para que se refrescara. Jugábamos al fútbol y con mis hermanas a la comba, lo pasábamos bien, nos gustaba y agradecíamos por no ser algo que habitualmente podíamos hacer.
Así transcurría el verano y las vacaciones, con tranquilidad, amigos, baños y muchos juegos.
XXII
El domingo
¿Cómo eran los domingos?, nos levantábamos pronto para bañarnos en aquellos barreños metálicos, las duchas y bañeras aun estaban por llegar, nos vestíamos con la ropa de los días de fiesta, en mi caso ropa heredada de mi hermano y nos íbamos a preparar la capilla para la misa. Nos encargábamos de tocar la campana, a eso de las 9 de la mañana y los utensilios que el sacerdote iba a necesitar.
Era muy habitual que durante toda la semana llevases la misma ropa y que al llegar el domingo, te cambiaras y tu pusieras de fiesta. Bueno si te manchabas en el colegio o en los recreos, y llegabas a casa sucio, siempre había una regañina y algo "de repuesto" te ponías.
Era muy habitual que durante toda la semana llevases la misma ropa y que al llegar el domingo, te cambiaras y tu pusieras de fiesta. Bueno si te manchabas en el colegio o en los recreos, y llegabas a casa sucio, siempre había una regañina y algo "de repuesto" te ponías.
Don Antonio llegaba con su Lambretta desde Millares y a las 9,30 se celebraba la misa, pues tenía que regresar al pueblo para poderla celebrarla allí.
Mi hermano y los chicos de su edad ayudaban en la misa y cuando marcharon al colegio interno me tuve que encargar yo, debía de tener nueve o diez años. Era las misas en Latín, me la sabía entera, de memoria, se celebraba de espalda, en la consagración se tocaba la campanilla…. También me encargaba de repartir el “Aleluya”, era la hoja parroquial, se entregaba casa por casa y cada vecino entregaba voluntariamente una limosna. A Don Antonio le debía entregar aprox. seis pesetas y resto me lo entregaba a mí, para que luego digan que todos los curas son unos peseteros, siempre me tocaba un par de pesetas que me permitía pasar unos fantásticos domingos comprándome un chicle Bazoka y alguna bolsa de pipas o de cacaos, que desde luego compartía con mis hermanos.
Final de la 14ª parte
martes, 4 de noviembre de 2014
Las cuatro estaciones - 13ª parte - Primavera (4ª parte) - La televisión.
LAS CUATRO ESTACIONES
13 ª PARTE
Primavera (3ª parte)
XIX
La televisión
El
28 de octubre de 1956, comenzaron oficialmente las emisiones regulares en
España. Consistían en la retransmisión de la misa, de discursos oficiales, de
actuaciones de orquestas, etc. Las emisiones se hacían desde un minúsculo plató
de unos cien metros cuadrados situado en el Paseo de la Habana en Madrid. En
febrero de 1959, se estrenó un partido de fútbol Real Madrid – F.C. Barcelona.
Sin embargo, a pesar de ese inmenso éxito, se tardó años en que la mayoría de
los españoles tuviera acceso a los programas. La televisión llegó a Valencia en
febrero de 1960.
Un
día mi padre marcho en el autobús a Valencia, regresó a los tres días con una
gran caja. Era Mayo de 1960, la televisión llegó a mi casa y también al Salto
de Millares, fue el primer televisor que se instaló, por supuesto en blanco y
negro, el color era todavía impensable. Me consideré el muchacho más afortunado
del planeta. Ahora, para cualquier niño, resulta impensable no tener TV, ordenador,
nacen con ello….entonces solo la conocíamos por las películas americanas y nos
parecía algo de ciencia ficción.
Nuestro
televisor era un PYE y mi padre no se cansaba de repetir que se pronunciaba PAI
y que se veía mejor que otros televisores, puesto que las cámaras de tv, eran
de la misma marca, cosa que tenía razón... en lo de la marca, lo de verse era
otra cosa, dependía de la antena, orientación, etc.
La
llegada de la televisión a nuestra casa, nos causó en las primeras semanas,
bastantes y desagradables problemas. Los niños y vecinos venían a nuestro
domicilio a ver la tele, como novedad que era, se pasaban horas y horas sentados
en el suelo del comedor, hasta que llegaba un momento que nos teníamos que ir a
dormir y había que tirar a la gente de casa, incluso de malos modos,
afortunadamente, las teles fueron llegando poco al Salto de Millares y se
solucionó.
La
televisión de hoy bebe de los formatos de la televisión de ayer. Una de las
fórmulas más empleadas para innovar en TV consiste en tomar elementos de
títulos pasados para combinarlos con nuevas herramientas en los programas del
presente.
En
1960, Televisión Española estrenó el programa “Adivine su vida”, un concurso
presentado por Federico Gallo en el que tres panelistas, con los ojos vendados,
tenían que adivinar la profesión del invitado haciéndole preguntas que sólo
podían ser respondidas con un "Sí" o con un "No". El
formato original, del que parte la adaptación española, comenzó a emitirse en
la cadena norteamericana CBS en 1950, antes incluso de que la televisión
llegara a España (1956). El título del programa era What's my line? y a él
acudieron personajes tan "surrealistas" como Salvador Dalí...
También
comienza “Escala en Hi-Fi”, programa que hizo famoso sobre todo a Juan Erasmo
Mochi, y el famoso Amigos del Martes, que más adelante fue de otros días de la
semana.
Este
programa fue realizado por el llamado Clan Vienes con Artur Kaps al
frente. Artur Kaps era el marido de
Herta Frankel que también hizo un programa para niños con la perrita
Marilin. Amigos del Martes estaba
presentado por Franz Johan y Gustavo Re.
Una
serie española de gran éxito fue “Mujeres solas”, serie de TVE estrenada en
1960 -una de las más antiguas en la historia de la televisión en España-,
escrita y dirigida por Jaime de Armiñán, y que contó con una continuación,
"Chicas en la ciudad", emitida la siguiente temporada. La serie
narra, en tono de comedia, las peripecias de cuatro chicas, Paula (Amparo
Baró), Verónica (Elena María Tejeiro), Laura (Maite Blasco) y Esther (Alicia
Hermida), alojadas en una residencia, y su peculiar manera de enfrentarse a la
vida en la gran ciudad. Sus personalidades son muy diferentes y también lo es
su forma de afrontar las situaciones cotidianas: Paula es una catalana
ensimismada, Verónica es alegre y divertida, Laura es la belleza del grupo y
Esther es decidida y emprendedora.
Curiosamente
de lo que menos recuerdos tengo, son de programas infantiles, posiblemente en
la hora de su emisión debía estar por la calle jugando.
"Les
traigo un recado de parte de la tele
ya
va siendo hora
de
que los peques
nos
vayamos a la cama
¡¡vale!!
Vamos
a la cama
que
hay que descansar
para
que mañana
podamos
madrugar"
Seguro
que si no sois demasiado jóvenes os acordareis de esta familia tan especial.
Cleo, Teté, Maripí, Pelusín, Colitas y Cuquín anunciaron durante la década de
los sesenta la hora de irse a la cama a montones de niños.
Creados
en 1964 por los hermanos Santiago y José Luis Moro para Televisión Española
anunciaban a las 8 y media de la tarde en invierno y a las nueve en verano el
fin de la programación infantil para dar paso a la programación para adultos
(las famosas películas de dos rombos).
Buenos
días, su señoría.
Mantantirulirulan.
Así
era como el personaje de Valentina saludaba a todos cuantos encontraba en el
programa estrella de las tardes infantiles: Los Chiripitiflauticos.
El
primer gran programa infantil que se coló en el salón de mi casa a través de mi
televisor, fue el de Los Chiripitiflauticos, y con él, todos los personajes que
lo integraban, con sus aventuras y sus canciones.
En
un principio Los Chiripitiflauticos no era más que un espacio dentro del
programa Antena Infantil y cuya presentadora fue la inolvidable María Luisa
Seco, pero la repercusión que los personajes tuvieron entre los niños, fue tan
grande que no tardaron en tener su espacio propio. De modo que Valentina (Maria
del Carmen Goñi), Locomotoro (Paquito Cano), El Capitan Tan (Félix Casas), El
Tío Aquiles (Miguel Armario) y Los Hermanos Malasombra (Luis González Páramo,
Carlos Meneghini), pasaron a convertirse en los protagonistas absolutos de la
programación infantil de las tardes, y que mientras permanecíamos sentados en
la alfombra de casa y con nuestro pan con chocolate, nos acompañaron durante
cuatro años más.
Los
Chiripitiflauticos eran unos personajes que viajaban en el tiempo y el espacio,
que tan pronto se encontraban en el Oeste como en países exóticos desde donde
nos hacían vivir sus apasionantes aventuras, nos cantaban canciones que
llegamos a aprendernos de memoria, y nos transmitían optimismo y esperanza a la
vez que, todo el programa en general, estimulaba nuestra imaginación. Que me da
a mí que si a día de hoy repitiesen los guiones, tramas y canciones de Los
Chiripitiflauticos, no solo sería un programa de una vigencia absoluta, sino
que tampoco me extrañaría nada que los nuevos protagonistas, repitiesen la
enorme popularidad de la que gozaron por aquel entonces los actores y actrices
que interpretaron a los originales.
TVE
difundía producciones extranjeras, largometrajes y series como Bonanza, Los
Intocables, Los vengadores, El Fugitivo, etc. Los programas de variedades como
Gran Parada (primer gran éxito de la televisión española) y Salto a la fama se
programaban, por lo general, los viernes y sábado por la noche. Como hoy, eran
presentados por una pareja de hombre y mujer. También existían concursos de
preguntas y respuestas como Cesta y Puntos, Un millón para el mejor…
Bonanza
nació de la idea de narrar la vida de una familia en el Viejo Oeste, una de las
épocas más duras y violentas de la historia de los EEUU. En ella la familia
Cartwright, formada por Ben Cartwright y sus 3 hijos, Adam, Hoss y Little Joe,
se enfrenta a diferentes problemas.
Ben,
el padre, es el hombre fuerte de la saga, siempre dispuesto a dar un buen
consejo a sus hijos y a dar muestras de un modélico comportamiento. Sus hijos
tienen marcadas y diferentes personalidades: Adam, el intelectual, al ser el
mayor siempre intenta actuar de manera sensata; Hoss es el más fuerte, pero
posee un gran corazón y, por último, Little Joe, el más joven de los tres, que
siempre actúa movido por su impetuoso y romántico corazón.
El
primer episodio se emitió el 12 de Septiembre de 1959, consiguiendo un éxito
casi inmediato y manteniéndose en el número uno de la audiencia durante casi 10
años de los 14 que se emitió.
“Embrujada”,
Darrin Stephens es un joven publicista que se enamora de Samantha, una bella y
dulce joven. Samantha y Darrin se casan, pero durante su luna de miel ella le
confiesa que es una bruja, y desde ese momento pasan extrañas y divertidas
situaciones a causa de sus poderes. Para empeorar las cosas, la madre de
Samantha, Endora, desaprueba rotundamente el hecho de que su hija esté casada
con un mortal, y para expresar su disgusto le hace la vida imposible a Darrin.
A esto se suma su vecina, Gladys Kravitz, quien a menudo se da cuenta de los
hechizos que Samantha y Endora realizan, pero que su esposo, Abner, tras
escuchar acerca de dichas situaciones, atribuye simplemente a la imaginación de
Gladys.
"Viaje
al fondo del mar", una sorprendente mezcla de aventuras y ciencia-ficción
que contó con numerosos seguidores entre los mayores y niños de la época. Los
pequeños nos quedábamos ante el televisor con los ojos muy abiertos, y a menudo
con un poquito de sobresalto, dispuestos a no perderse ni una sola de las
fascinantes aventuras del "Seaview o Neptuno" el fabuloso submarino
manejado por el almirante Harriman Nelson y su comandante, Lee Crane.
En
1960, la guerra por realizar series de éxito se libraba a tiros; y el ganador era Quinn Martin,
productor de “Los intocables”, quien era muy preciso en sus pedidos a los
guionistas: acción. El programa llegó a ser conocido como el "baño de
sangre semanal"; la excusa de estar basado en hechos verdaderos sirvió
para continuar con los tiroteos, los mafiosos acribillados, las calles regadas
de cadáveres, los autos estropeados.
El
programa fue un éxito total en España: la mafia era abatida en cada episodio,
la acción era abundante y las estrellas tenían carisma, y así lo demostraban
Robert Stack como Ness (actuación que le valió un premio Emmy), Bruce Gordon
como Nitti, Neville Brand como Capone y Nick Georgiade como Enrico Rossi, el
peluquero italiano que se une al escuadrón con sed de venganza tras el
asesinato de su novia.
Para
los más pequeños, “Rin Tin Tin”. El protagonista era el Cabo Rusty un niño que
sobrevivió a un ataque indio en un tren que trasportaba a los pioneros. El Cabo
Rusty tocaba la corneta en Ford Apache. Rin Tin Tin, un astuto perro pastor
alemán era su inseparable compañero y la mascota del regimiento el 101 de
Caballería al que ayudaba en las misiones más peligrosas contra los Apaches o
contra los forajidos de la zona.
Esta
serie tuvo un gran éxito en TVE, su duración era de 25 minutos y fue producida por ABC. Alcanzó una gran
popularidad entre los niños y mayores de principio de los sesenta.
"Caravana"
comenzó a emitirse en Televisión Española en 1965. Fue una de las series del
"Oeste" de mayor éxito en nuestras pantallas, duró cinco años su
emisión. Aunque otros Westenrs también lo tuvieron como: El Virginiano, Valle
de Pasiones etc. Se trataba de historias unitarias en el marco del viaje de una
caravana que partía de Saint Joseph, Missouri, con colonos que iban a radicarse
a California.
Los
personajes estables eran en las primeras tres primeras temporadas el jefe de
caravanas Seth Adams (Ward Bond), el guía Flint McCullough (Robert Horton), el
cocinero cascarrabias Charlie Wooster (Frank McGrath) y Bill Hawks (Terry
Wilson), que era una especie de ayudante para todo servicio y conductor de la
carreta líder. Estos dos últimos fueron los únicos presentes en todas las
temporadas.
“Daniel
Boone”, Fue una de las series de televisión que impactó a jóvenes y adultos de
los años 60. Daniel Boone, un aventurero y explorador del colonizado estado de
Kentucky. Entrañable su compañero de aventuras el indio Mingo. Otros personajes
eran su mujer "Rebecca" y sus dos hijos Jemina e Israel Boone y sus
otros compañeros de aventuras que trataban con los indios, unas veces amigos y
otras hostiles a los colonizadores.
Daniel
Boone se emitió dentro de un espacio para niños llamado
"Disneylandia", donde se combinaban series de acción real con dibujos
animados de la factoría Disney.
Emitida
por primera vez en España en el año 1965, este clásico de la televisión en
blanco y negro llegó a ser un éxito en nuestro país.
Otra
serie de culto, “La familia Munster”, muchos de nosotros nos enamoramos de la
bella Pat Priest (Marilyn Munster), la sobrina rubia de Lily Munster.
La
serie se repuso dentro del espacio juvenil "La Bola de Cristal" los
sábados por la mañana, donde siguió cosechando éxitos.
Fred
Gwynne (Herman Munster), Yvonne DeCarlo (Lily Munster), Al Lewis (el abuelo),
Butch Patrick (Eddie Munster) y Pat Priest (Marilyn Munster, a pesar de que
durante los 14 primeros capítulos la interpretara Beverly Owen), son los
actores que hicieron posible, que esta monstruosa y simpática familia
permanezca en nuestra memoria colectiva.
Pero
mi serie preferida fue “Rompeolas” (Surfside 6), era una serie de televisión de
ABC (1960-1962) que trataba acerca de un agencia de detectives ubicada en un
bote-residencia de Miami Beach, con las actuaciones de Troy Donahue como Sandy
Winfield II, Van Williams como Kenny Madison (un personaje reciclado de Bourbon
Street Beat, una serie similar que aparecía en el mismo horario en la temporada
anterior al estreno de Surfside 6), y Lee Patterson como Dave Thorne. Diane McBain
tenía el personaje de Daphne Dutton, cuyo yate estaba estacionado al lado del
bote-residencia. Margarita Sierra también tenía un rol de reparto como Cha Cha
O'Brien, una bailarina que trabajaba en el Boom Boom Room, una casa de
entretención de Miami Beach en el Fontainebleau Hotel, justo al frente de
Surfside 6.
“La
perra Lassie”, “Huckleberry Hound”…….
También
recuerdo vagamente, la primera participación de España en el Festival de
Eurovisión, siendo designada Conchita Bautista que interpretó la canción
“Estando contigo”.
Estas
series descubrió a los españoles otro mundo, con la llegada de la televisión,
todos cambiamos, ya nada fue igual.
Final de la 13ª parte
lunes, 3 de noviembre de 2014
Terlenka - Aquellos maravillosos años
Terlenka, es una tela, muy famosa en las prendas que se
usaban en los 60's y 70's. Fue una fibra poliestérica que se obtiene a partir
del polieltereftalato, que, por lo general, se usa en una mezcla de 65% de
poliéster y 35% de algodón. Fue toda una moda de los años 60s, y para los
jóvenes el mayor placer era llevar un pantalón de esta fibra, que a la vista
daba una sensación de un ligero corrugado. Comercialmente existen otras de
estas fibras, que se conocen como Dacrón, Trevira, Primel y Celtrel.
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