martes, 2 de julio de 2013

El Rey y sus cuatro esposas



Había una vez un rey que tenía cuatro esposas. Él amaba a su cuarta esposa más que a las demás y la adornaba con ricas vestiduras y la complacía con las delicadezas más finas. Sólo le daba lo mejor.

También amaba mucho a su tercera esposa y siempre la exhibía en los reinos vecinos. Sin embargo, temía que algún día ella se fuera con otro.

También amaba a su segunda esposa. Ella era su confidente y siempre se mostraba bondadosa, considerada y paciente con él. Cada vez que el rey tenía un problema, confiaba en ella para ayudarle a salir de los tiempos difíciles.

La primera esposa del rey era una compañera muy leal y había hecho grandes contribuciones para mantener tanto la riqueza como el reino del monarca. Sin embargo, el no amaba a su primera esposa y aunque ella le amaba profundamente, apenas si el se fijaba en ella.

Un día, el rey enfermo y se dio cuenta de que le quedaba poco tiempo. Pensó acerca de su vida de lujo y caviló: Ahora tengo cuatro esposas conmigo pero, cuando muera, estaré solo".

Así que le pregunto a su cuarta esposa: "Te he amado mas que a las demás, te he dotado con las mejores vestimentas y te he cuidado con esmero. Ahora que estoy muriendo, "¿Estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?"
"Ni pensarlo!", contesto la cuarta esposa y se alejo sin decir mas palabras. Su respuesta penetro en su corazón como un cuchillo filoso.

El entristecido monarca le pregunto a su tercera esposa: "Te he amado toda mi vida. Ahora que estoy muriendo, ¿Estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?".
"No!", Contesto su tercera esposa. "La vida es demasiado buena!, cuándo mueras, pienso volverme a casar!" Su corazón experimento una fuerte sacudida y se puso frío.

Entonces preguntó a su segunda esposa: "Siempre he venido a ti por ayuda y siempre has estado allí para mí. Cuando muera, estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?".
"Lo siento, no puedo ayudarte esta vez!", contesto la segunda esposa. "Lo mas que puedo hacer por ti es enterrarte". Su respuesta vino como un relámpago estruendoso que devasto al rey.

Entonces escuchó una voz: "Me iré contigo y te seguiré donde tu vayas".

El rey dirigió la mirada en dirección de la voz y allí estaba su primera esposa. Se veía tan delgaducha, sufría de desnutrición. Profundamente afectado, el monarca dijo: Debí haberte atendido mejor cuando tuve la oportunidad de hacerlo!".

En realidad, todos tenemos cuatro esposas en nuestras vidas.


Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo. No importa cuanto tiempo y esfuerzo invirtamos en hacerlo lucir bien, nos dejara cuando muramos.

Nuestra tercera esposa son nuestras posesiones, condición social y riqueza. Cuando muramos, Irán a parar a otros.

Nuestra segunda esposa es nuestra familia y amigos. No importa cuanto nos hayan sido de apoyo a nosotros aquí, lo mas que podrán hacer es acompañarnos hasta el sepulcro. 

Y nuestra primera esposa es nuestra alma, frecuentemente ignorada en la búsqueda de la fortuna, el poder y los placeres del ego. Sin embargo, nuestra alma es la única que nos acompañara donde quiera que vayamos. Así que, cultívala, fortalécela y cuídala ahora! Es el más grande regalo que puedes ofrecerle al mundo.

Déjala brillar!

viernes, 28 de junio de 2013

Coges mis manos





Cuando lloro, tú secas mis lágrimas.

Cuando grito, tú luchas contra todos mis miedos.

Cuando no encuentro el camino, tú me guías.

Si tengo que caminar, a mi lado caminas.

Si tengo que caer, me ayudas a levantarme.

Tu voz ahuyenta mis pesadillas.

Tu rostro camina por mis sueños.

Coges mis manos a través de todos estos años…

viernes, 21 de junio de 2013

El Helecho y el Bambú



 

Un día decidí darme por vencido…renuncié a mi trabajo, a mi vida. Fui al bosque para tener una última charla con Dios.

"Dios", le dije. "¿Podrías darme una buena razón para no darme por vencido?"

Su respuesta me sorprendió…"

-Mira a tu alrededor, Él dijo. -¿Ves el helecho y el bambú?

-Sí, respondí.

-Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz. Les di agua. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú. En el segundo año el helecho creció más brillante y  abundante y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú.

-Pero no renuncié al bambú. Dijo Él.

-En el tercer año, aun nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié"- me dijo.

-En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. No renuncié - dijo.

-Luego en el quinto año un pequeño brote salió de la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante. Pero sólo 6 meses después el bambú creció a más de 20 metros. Se la había pasado cinco años echando raíces. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.

-No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar". Él me dijo.

-¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?. No renunciaría al bambú. Nunca renunciaría a ti.

- No te compares con otros - me dijo.

- El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar hermoso.

- Tu tiempo vendrá - Dios me dijo. ¡Crecerás muy alto!

- ¿Qué tan alto debo crecer? - pregunté.

 - ¿Qué tan alto crecerá el bambú? - me preguntó en respuesta.

- ¿Tan alto como pueda? - indagué.

-Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales  para la vida.


La felicidad te mantiene Dulce,

Los intentos te mantienen Fuerte,

Las penas te mantienen Humano,

Las caídas te mantienen Humilde,

El éxito te mantiene Brillante

Pero sólo Dios te mantiene Caminando...

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes... quizá sólo estés echando raíces...